Se aplaude a sí mismo Pedro Rodríguez; Atizapán reclama en abandono
ATIZAPÁN DE ZARAGOZA, Edomex., 13 de noviembre del 2025.- El presidente municipal de Atizapán de Zaragoza, Pedro Rodríguez Villegas, volvió a colocarse en el ojo público, no por sus resultados de gobierno, sino por sus viajes y reconocimientos en el extranjero.
Mientras el alcalde y su esposa celebran galardones a miles de kilómetros de distancia, la ciudadanía exige resultados tangibles y transparencia en el uso del dinero público, e incluso en el gasto que implican estos viajes, realizados en medio de problemas de alumbrado público, inseguridad y baches que aquejan a colonias enteras.
Celebran a kilómetros de Atizapán de Zaragoza
A través de sus redes sociales, el edil panista presumió haber recibido en Washington el “Premio a la Excelencia en Campaña de Gobierno” por la llamada Guía Municipal de Servicios para la Primera Infancia, otorgado por la Academia de Ciencias y Artes Políticas de Washington.
“Atizapán vuelve a brillar a nivel internacional”, escribió el alcalde, acompañado de su esposa Paty Arévalo, presidenta honorífica del DIF municipal, quien también fue galardonada con el Global Democracy Award, en los Napolitan Victory Awards.
El glamour frente a la inconformidad ciudadana
En su publicación, la Primera Dama de Atizapán de Zaragoza destacó con emoción su reconocimiento internacional:
“Recibir el Global Democracy Award es un honor que me llena de gratitud. Este premio no es solo mío; pertenece a todas las personas que creen en el valor de ayudar”, escribió.
Estas declaraciones desataron la molestia ciudadana al señalar que los programas sociales del DIF se usan con fines de autopromoción, mientras la atención médica, alimentaria y de apoyo comunitario disminuye y solo se da a unos cuantos.
“Viajan, presumen premios y discursos de empatía, pero aquí seguimos con calles oscuras y sin patrullas”, lamentó una vecina de la colonia Lomas de Atizapán.
Nepotismo y derroche en tiempos difíciles
El matrimonio Rodríguez-Arévalo acumula tres gestiones consecutivas con el control del DIF municipal, lo que ciudadanos y opositores califican como nepotismo disfrazado de labor social.
Además, los gastos por los viajes internacionales y la logística de estos reconocimientos no han sido transparentados, lo que aumenta las sospechas sobre el uso discrecional de recursos públicos para fines personales y de promoción política.
Entre la opulencia y la realidad
El caso de Atizapán refleja una constante en algunos gobiernos municipales: una administración más preocupada por el reconocimiento internacional que por atender los problemas locales.










