Lerma, Edomex; 12 de octubre de 2021.- Son poco más de las 18:00 horas del martes 12 de octubre de 2021, a las afueras de los Juzgados de Lerma, Lorena levanta el brazo con el puño en alto.

La sentencia

Una hora antes, a las 17:00 horas, inició la audiencia donde un juez del Tribunal de enjuiciamiento dictó sentencia condenatoria para José Juan Hernández Tecruceño, el tercero de los feminicidas de su hija Fátima. El veredicto fue prisión vitalicia, el feminicida de su hija estará en prisión de por vida.

“Fátima al final tuvo justicia”, afirma Lorena mientras toma una bomba de humo color morado que las mujeres que la esperan prenden cuando ella y su esposo salen de la audiencia donde José Juan, alías “el pelón” recibió la pena máxima en el Estado de México para el delito de feminicidio.

La espera

Poco después de las 4 de la tarde Lorena y Jesús esperan ansiosos a las afueras de los Juzgados a que sea la hora para conocer la sentencia del juez; quienes llegan al lugar los saludan, los abrazan y les dan palabras de aliento. No es un día cualquiera, hoy puede ser un día histórico para la justicia en el Estado de México, y lo más importante, para la memoria de Fátima.

Más de 50 mujeres permanecen en la entrada de los juzgados, los cuales están resguardados por policías estatales y elementos de la Guardia Nacional “No sé porque tanta seguridad, parece que nos tienen miedo”, señala Lorena.

Quienes acompañan a la familia Quintana Gutiérrez colocan flores en los barrotes, fotografías con la cara de Fátima, letreros con consignas que piden, que reclaman, que exigen justicia, una justicia que ya una vez les fue negada cuando José Juan recibió una sentencia absolutoria.

Cerca de las 16:40 horas Lorena y Jesús ingresan al Juzgado. Segundos antes, Ximena Ugarte la abogada del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) pregunta a Lorena ¿Está lista? estoy lista, afirma la madre de Fátima.

El acompañamiento

Mientras la audiencia sigue su curso afuera se hace un ritual, hay incienso y copal, hay apoyo, empatía, solidaridad y sororidad. No son familia de sangre, pero muchas de las mujeres que esperan la salida de Lorena y Jesús entienden su dolor más que nadie y se han proclamado sus hermanas pues también sus hijas fueron víctimas de feminicidio. Irinea Buendía, Lidia Florencio, Magda Velarde.

Minutos antes de las 6 de la tarde, los elementos de la Guardia Nacional se repliegan nuevamente en la zona, es la señal de que Lorena y Jesús están por salir y de que ya hay sentencia. ¡Si se pudo! ¡Si se pudo! Gritan algunas de las jóvenes que están en el lugar. ¡Fue prisión vitalicia! Los gritos y la sirena de un megáfono suenan a todo. La emoción las invade, hay lágrimas, hay risas, todo ha valido la pena.

La paz

Pasaron seis años y ocho meses para que llegara la justicia. Lorena y Jesús, padres de Fátima traen a cuestas una lucha que no ha sido fácil, que incluso les arrebató a otro de sus hijos: Daniel; sin embargo, pese a todo están firmes, sonríen, se dicen aliviados, tranquilos, en paz.

Fue el 5 de febrero de 2015 cuando José Juan Hernández Trecuceño, Luis Ángel Atayde Reyes y Misael “N” decidieron que tenían el poder de privar de la vida a Fátima. “Tatis”, como la llaman cariñosamente sus padres y hermanos regresaba de la escuela hacia su casa en la comunidad de La Lupita Casas Viejas, en Lerma. Los tres agresores amagaron a Fátima con un objeto punzocortante y la trasladaron hacia un terreno boscoso cerca de la carretera Toluca-Naucalpan, sitio donde la agredieron sexualmente y luego la asesinaron.

Feminicidio atroz y desmedido

Ya son las 6 de la tarde con 30 minutos, los rayos del sol que permanecieron toda la tarde comienzan a desvanecerse. “Hoy tuvimos un primer paso de acceso a la justicia. El juez fue determinante en decir que este feminicidio se había cometido con dolo, dijo que no tenía adjetivos para calificar este feminicidio y lo que alcanzó a decir es que era un feminicidio completamente atroz y desmedido”, relata la abogada de la familia de Fátima, quien enfatiza que este es sólo el inicio de una sentencia que esperan, se mantenga firme.