Se hunde Nicolás Romero en violencia: localizan dos hombres muertos
NICOLÁS ROMERO, Edomex., 3 de julio de 2026.- El municipio de Nicolás Romero se hunde en el caos mientras el Camino a Caja de Agua y la Joya del Tejocote consolidan su estatus como tiradero oficial de cadáveres del crimen organizado. El hallazgo reciente de dos jóvenes, de entre 23 y 25 años, abandonados como desperdicios entre la oscuridad, exhibe la absoluta falta de control policial en una zona que los delincuentes ya consideran su territorio privado para la ejecución y descarte de rivales.
El primer cuerpo, hallado dentro de un taxi Nissan Tsuru blanco en los caminos de Joya del Tejocote, es solo una pieza más en este rompecabezas de violencia. Apenas cinco minutos después de este punto, el segundo cadáver aparece sobre el camino a Caja de Agua, una ruta que, lejos de ser vigilada por los cuerpos de seguridad, se ha entregado por completo al dominio de los grupos criminales que operan sin el más mínimo temor a ser capturados.
La gestión de Yoselin Mendoza, marcada por el abandono
La administración de Yoselin Mendoza demuestra una incapacidad alarmante para frenar la ola de ejecuciones que asfixia al municipio día con día. Resulta inaceptable que los agresores se desplacen con total libertad por estas vías, dejando a su paso el sello de la delincuencia sin que ninguna estrategia de seguridad municipal logre interrumpir su macabro despliegue, dejando a las familias en un estado de indefensión total bajo el mando de un gobierno que parece rebasado por la realidad.
Cualquier esperanza de justicia se desvanece mientras la alcaldesa opta por el silencio ante la crisis de seguridad que convierte a las calles en escenarios de horror. La falta de patrullaje preventivo y la ausencia de una visión clara en seguridad pública transforman a los fraccionamientos de Nicolás Romero en prisiones de miedo, donde los vecinos conviven diariamente con el rastro de la muerte y la certeza de que, para el gobierno actual, la integridad de los ciudadanos es la menor de sus prioridades.
El silencio cómplice de las instituciones
La nula respuesta de las fuerzas del orden ante este escenario de horror demuestra una negligencia que ya no puede esconderse bajo el discurso de la “investigación en curso”. Los residentes del municipio pagan el precio más alto por una estrategia fallida que permite que estos parajes sigan siendo utilizados como fosas clandestinas al aire libre, sin que nadie rinda cuentas por la creciente ola de ejecuciones que sacude a la región.

Exigen los ciudadanos una intervención real que detenga este baño de sangre, pero la inacción oficial sobre la violencia en Nicolás Romero es ensordecedora. Mientras el equipo de gobierno continúa minimizando los hechos o recurriendo a justificaciones burocráticas, la realidad es que el municipio se desangra, víctima de un abandono institucional que ha permitido que la criminalidad tome las riendas de la vida cotidiana.










