FINÍSIMAS PERSONAS

Gilberto Meza

Cuando se asiente el polvo de esta tolvanera múltiple que vivimos, nos encontraremos con las manos aferradas a los pocos terrones que resten de ese país que una vez tuvimos, derribado hoy por la furia destructora de la 4T y gobernada por la Nueva Nomenklatura. Sí, la que antes se denominaba Mafia del Poder y que hoy oficia desde Palacio Nacional.

Mientras esto ocurre, la promesa que llevó al poder al Gran Líder empieza a naufragar en la cambiante realidad de un país que no sabe de discursos. De acuerdo con cifras del INEGI, durante 2019, la corrupción aumentó 64% en el gobierno, al tiempo que se empiezan a revelar los moditos del círculo presidencial. Así, por ejemplo, la hasta hace unos meses se ostentaba como líder de Morena, Yeidckol Polevnsky, enfrenta demandas, ya judicializadas, por un fraude de 395 millones de pesos que pagó al Grupo EBOR, de su amigo Enrique Barbosa García, por servicios no ejecutados.

No es la primera vez durante la presente administración que se sabe de enjuagues si no ilegales al menos cuestionables de la nueva moral que pregonan. Así, hace unos meses se supo que Polevnsky, en 2013, fue beneficiaria de una llamada amnistía fiscal por 16 millones 441 mil 439 pesos, por “errores” de su contador, justificó. Pero igual trato recibieron otros miembros prominentes de ese movimiento, como Rodolfo Monreal Ávila (sí, hermano de Ricardo), así como de los hijos de Napito y otros igualmente cercanos a YSQ.

Asimismo, 12 de los 32 superdelegados nombrados por el mismo se encuentran hoy bajo investigación fiscal o de la misma Función Pública, por lavado de dinero, abuso de confianza y otras linduras como abuso de poder. Uno de los más recientes casos, sin aclarar todavía, es el de Zoé Robledo, director del IMSS, y no por los contratos con sobreprecio a uno de los hijos de Bartlett, sino por asignar contratos a empresas de sus familiares: el 78% de TODOS los contratos que ha entregado el gobierno de la 4T han sido sin licitación, para beneficio de los amigos.

Es el caso de los multimillonarios contratos que Nahle ha regalado a su amigo Arturo Quintanilla Hayek, por la friolera de 4 mil 968 millones de pesos para la refinería Dos Bocas. Para mayores señas, es su compadre, como ella misma reconoce, aunque niega los contratos. Esa misma conducta podemos encontrarla en la SEP, de Moctezuma Barragán, quien apenas en marzo le asignó contratos por 960 millones de pesos a su antiguo jefe Salinas Pliego, quizás para resarcirlo de pérdidas que tuvo en sus inversiones en EU. Ya antes había salido a la luz el fraude con Fundación Azteca, a la que se le entregaron millonarios recursos para el sostenimiento de orquestas infantiles, con cargo al erario. Así de espléndido es este gobierno con los amigos. Y es que Moctezuma Barragán era el presidente de la Fundación Azteca, de donde saltó a la SEP, aunque es claro a quién le rinde cuentas.

No es la única posición de Salinas Pliego en el gabinete de AMLO. Él mismo es miembro distinguido del llamado Consejo Asesor Empresarial, y uno de los mayores deudores del SAT, con 32 mil 460 millones de pago de impuestos que litiga en siete juicios. Pero a él no se le molesta, aunque hay pruebas de su participación en algunos de los grandes fraudes del pasado reciente, como el caso de Fertinal, que vendieron a Pemex con precios alzados cuando ya estaba en la ruina.

Hay más, claro, mucho más. Pero eso sí, hay que reconocer que todos ellos son finísimas personas.