Sin valentía no se puede resistir al mal
La delincuencia organizada merma la vida de un país. Las actividades ilícitas son una competencia desleal frente a las personas que realizan una actividad productiva o comercial dentro del marco de la ley. El crimen organizado lucra con el tráfico de lo prohibido y, poco a poco, va extendiendo sus tentáculos a otras actividades como el cobro de piso, la venta de seguridad, la concentración de la venta de algunos productos y un largo etcétera.
Convivir con la delincuencia, permitir que sus labores se vayan expandiendo posibilidad que el número de personas que obtienen un beneficio monetario se amplíe y, por tanto, se multiplican las personas interesadas en mantener es modo de vida que, siendo riesgoso, resulta más cómodo y menos esforzado que hacer las cosas bien.
Para resistir el mal es indispensable la fuerza que permite someter la inclinación, presente en muchos, de buscar lo más fácil, aunque no sea siempre lo más conveniente. La presencia de algo malo suscita nuestra resistencia. Las civilizaciones sucumben cuando ya no tienen resortes para contrarrestar con energía aquello que les afecta. La presencia del mal provoca una sana irritación, no podemos acostumbrarnos a todo aquello que nos destruye, si alguna vez lo hiciéramos, estaríamos navegando hacia nuestro propio aniquilamiento.
El operativo reciente que ha culminado con la captura y posterior muerte del Mencho muestra que hay una decisión firme de recuperar la necesaria hegemonía del estado sobre el territorio nacional y que es inadmisible que existan dos leyes o dos fuerzas que pretendan regular nuestra sociedad.
La tarea de combatir el mal no es sencilla. La experiencia nos muestra que no basta un esfuerzo aislado, es necesario coordinar una serie de tareas, por un periodo largo de tiempo para lograr el objetivo de recuperar el terreno que se había perdido.
La dimensión del cártel que ha sido atacado, la cantidad de dinero que mueve el crimen organizado pregona la dificultad de la tarea emprendida. Ojalá la colaboración que ha existido entre la inteligencia de los EEUU y la operación sigilosa de las fuerzas federales alcance también a coordinarse para apretar las finanzas de estos grupos y restarles su capacidad corruptora y de adquisición de armas.
El ejercicio de la libertad, contrarrestar la presencia de aquello que es incompatible con la vida en sociedad exige, por momentos, firmeza y decisión en la actuación. La valentía es una virtud que no puede conformarse de unos cuantos actos aislados, requiere de continuidad. Solamente la articulación de políticas que atiendan las causas, al mismo tiempo que combate las situaciones anómalas podrá aspirar a lograr un México pacífico y libre de organizaciones tan fuertes que han logrado no solo imponer su ley, sino también gobiernos en distintos puntos del país.
La hazaña no es menor. No es hora de escatimar, al menos en este logro, méritos al esfuerzo del gobierno. Es claro, que hay otros ámbitos donde hay que seguir exigiendo, pero también es necesario tener el equilibrio para reconocer el valor y la oportunidad de haber enfrentado una situación que requiere una respuesta contundente.
Los días por delante no parecen ser fáciles. A veces la libertad requiere de cierto sacrificio, la victoria frente al dominio del crimen reclama también de los ciudadanos un esfuerzo mayor para mantener la esperanza y no claudicar.






