La multitud engañada

Pablo Hiriart

 Las cifras señalan que no tiene idea de gobernar y lleva al país al despeñadero, pero López Obrador es un maestro de la propaganda y de los trucos que distraen al público. Un prestidigitador fuera de serie.

Esa habilidad lo está salvando de la responsabilidad que tiene en el caos en salud, y en la destrucción de la economía va a culpar a otros.

Los enfermos como sea se curan, y a los muertos se les entierra con resignación.

Todo esto será una triste anécdota, pero la realidad derivada de los errores económicos que ya golpean los bolsillos y los estómagos de los vivos, exigirá fabricar enemigos más grandes que la valerosa reportera que pide datos reales de infectados por Covid-19.

Su destreza en el manejo de las apariencias lo tiene con una altísimo apoyo popular: 62 por ciento contra 29 de reprobación, de acuerdo con el promedio de encuestas que realiza Oraculus.

Casos como el suyo abundan en la historia, pero el denominador común es que sus pueblos quedan destrozados, en la ruina, por haberle entregado su alma a un prestidigitador que los mantuvo en el engaño.

En la pandemia ha mentido con aplomo y a raudales.

No tenemos idea de cuántos contagiados posibles de Covid-19 hay en México porque el encargado de dar las cifras las oculta, las entrega con semanas de retraso, manipula.

Pide multiplicar por 8.2, luego dice que eso ya no, que mejor por cuatro. A López-Gattel sólo le falta preguntarle a los reporteros dónde quedó la bolita. Adivinen.

El presidente anuncia que ya domamos al coronavirus y que achatamos la curva de contagios. Puro cuento. La «curva» es una recta hacia arriba, pero mucha gente le cree.

Cuando la reportera Dulce Soto emplazó a López-Gattel a dar cifras actualizadas de contagios, éste se dijo ofendido, prometió entregarlas, y volvió a hacer trucos: dio datos correspondientes a tres semanas atrás.

Ayer en la mañana el Presidente acusó la existencia de «una campaña para demeritar a López-Gattel» y concluyó su defensa con el estribillo «no estás solo, no estás solo, no estás solo».

Eso es propaganda y le resulta.

La mayoría cree que el gobierno lo está haciendo bien en el combate a la pandemia, lo cual es falso. La gente ha sido engañada.

Los números de fallecimientos por Covid-19 no cuadran, al grado de que en los estados hay más muertos que en la República.

Tuvimos tres meses para planear nuestra defensa ante la pandemia y no se hizo. Se minimizó al coronavirus, no querían gastar. El gobierno pudo evitar muertes y no lo hizo.

¿Cómo le creen? Porque tiene una gran habilidad para conectar con los sentimientos de la gente, aunque sean contrarios al interés del país.

En la encuesta publicada ayer en El Financiero se apunta que el 59 por ciento de los mexicanos piensa que para enfrentar la crisis económica el gobierno debe reducir el gasto, y sólo el 26 está por aumentarlo.

Y eso hace AMLO, aunque con ello profundice la crisis y nos hunda más en el hoyo.

Cierra algunas subsecretarías, le baja el sueldo a los burócratas de mayor jerarquía, quita (ilegalmente) aguinaldos a funcionarios -lo cual da un ahorro ínfimo-, y recibe la ovación popular reflejada en las encuestas.

El presidente hace lo que nosotros pensamos. Viva el presidente que sí nos escucha, es la reacción.

Hay enojo porque el gobierno no compró oportunamente equipo de protección para el personal médico, se infectan, y se demanda mejor trato hacia ellos.

En lugar de hacer un acuerdo con hoteleros para que sus instalaciones sean usadas por el personal de salud, López Obrador dispuso que Los Pinos sean habilitados para dar albergue a médicos, enfermeras y paramédicos.

Van a estar mucho más incómodos, pero el golpe propagandístico es genial.

Los médicos, en los jardines del paraíso de los neoliberales, gracias a AMLO. 

¿Quién dice que los descuidó?

Con propaganda y trucos, López Obardor está librando su responsabilidad en los ahorros criminales en salud durante el año pasado y los dos primeros meses de éste.

Ahora vendrá la crisis económica, que ya había empezado en 2019 y se acentuó en enero, febrero y marzo de este año. El segundo trimestre la economía caerá -10 o -12 puntos o tal vez más.

El presidente va a buscar culpables y le dirá a la población que los empresarios querían rescate para sus privilegios, y él le está dando directamente al pueblo lo poco que dejaron los que se robaron la riqueza nacional.

Un mago de la propaganda. Un prestidigitador.

Ya placea a sus precandidatos presidenciales en las conferencias, y la oposición no se ha dado cuenta.

Al contrario, sugieren e insisten que «ya hay que bajarle a la crítica, por el bien del país».

¿Por el bien del país?

El silencio cómplice sí le hace daño a México.

Simular le hace daño a México, porque caemos a plomo entre el aplauso de una multitud engañada.