Crónica

  • A las 9 de la mañana del jueves 17 de junio del 2021 en uno de los patios del Centro de Prevención y Readaptación Social de Tenango del Valle las sillas de plástico rojas y blancas donde más tarde serán vacunadas 144 Personas Privadas de la Libertad (PPL´s) de las mil 126 que permanecen en dicho penal, entre ellas el llamado “monstruo de Atizapán” se limpian y se sanitizan.
  • 35 minutos más tarde llegan las vacunas de Cansino resguardadas por elementos de la Guardia Nacional, las mismas son destinadas para los internos mayores de 60 años de edad y mayores de 40 que padecen alguna enfermedad crónico degenerativa.
  • A las 9:51 personal del penal menciona los nombres de los internos, quienes uno a uno y con formato en mano se trasladan al patio, donde están listas vacunas y vacunadores; vestidos de color azul y beige que los distinguen como procesados y sentenciados, se colocan en cada una de las sillas.
  • A las 10 de la mañana los adultos de mayor edad son vacunados “Es la vacuna Cansino, es una sola dosis y es contra el Covid, va a sentir una ligera molestia, es normal que sienta un poco de dolor” señala el personal de salud que recorre las hileras con 61 sillas donde permanecen los reclusos, quienes previamente han descubierto su brazo izquierdo en espera de la vacuna.
  • “No me dolió la vacuna, estábamos preocupados por saber cuándo nos vendrían a vacunar, pero ahora me da gusto que se hayan preocupado por nosotros; mis familiares me preguntaban si ya nos habían venido a vacunar, ahora tendrán una preocupación menos”, señaló uno de los PPL´s, de 67 años de edad.
  • A las 10:30 la segunda ronda, mismo procedimiento, un poco más jóvenes incluso de 40 y tantos, la hipertensión la característica constante. “Hoy que ya me pusieron la vacuna estoy contento de recibirla, no tuve miedo a contagiarme, pero me siento más seguro”, señaló otro de los reclusos.
  • A las 11 de la mañana con cuatro minutos ingresa al patio, acompañado de otros reclusos, Andrés “N”, presunto feminicida serial de Atizapán y a quien la gente le ha llamado “el monstruo” por presuntamente haber matado a casi una veintena de mujeres. Con las manos atrás y vigilado por los custodios se sienta en una de las sillas rojas en la segunda hilera; observa, espera, es vacunado. Tras un breve tiempo regresa al módulo donde permanece apartado de los demás internos por su propia seguridad.
  • Va enfundado en ropa color azul, permanece con el pelo corto casi a rape, como le fue cortado luego de su traslado del Penal de Barrientos. Andrés “N”, al igual que otros 143 reclusos, la mañana del jueves fue vacunado.