Velan toluqueños a sus difuntos en panteones durante toda la noche
TOLUCA, Edomex., 3 de noviembre del 2025.- Como ya es tradición entre miles de familias, los panteones de Toluca se llenaron de personas que, sin importar las heladas temperaturas, acompañan las tumbas de sus seres queridos fallecidos durante la madrugada del 2 de noviembre, como parte de la tradición de recibir a los espíritus durante su regreso a la tierra en el Día de los Muertos.
Se llevan cobijas y chamarras para soportar el frío durante su velación
Niños, jóvenes, adultos y personas adultas mayores llegan a los cementerios cuando la noche comienza a caer y las flamas de las veladoras se apoderan de las lápidas y los angostos pasillos por los que transitan, mientras se puede escuchar música desde diferentes lados que rememora a los protagonistas de la celebración: los fieles difuntos.
El cempasúchil se extiende por casi todos lados, en decoraciones, con pétalos desprendidos que forman cruces, letras y figuras, o simplemente colocados en las tumbas. El característico aroma y color de esta flor invade todos los rincones de los camposantos.
Mientras avanzan las horas, algunas familias acostumbran a realizar rosarios acompañados de oraciones y demás acciones religiosas, que se entienden como una forma de ayudar a que los familiares puedan hacer presencia. También destacan muchos grupos que se reúnen alrededor de las lápidas y conviven como si la persona fallecida estuviera presente.
Recuerdan a sus fallecidos con música, comida y convivencia
Algunas personas, incluso, hacen el esfuerzo por llevar mariachis o alguna banda musical, para cantar las canciones que en vida sus muertitos disfrutaban y que ahora sirven para recordarlos en todo momento.
La comida también se hace presente, con meriendas que la gente se organiza para llevar y así poder tener un bocado mientras continúan resguardando los últimos lugares de descanso de sus seres queridos que trascendieron.
Cuando los primeros rayos del sol comienzan a asomarse, los presentes se preparan para ir a misa o se retiran a sus casas, donde organizan comidas y reuniones en las que el centro de atención siguen siendo las ofrendas, donde se encuentran productos que honran la vida y personalidad de las ánimas.
Esta costumbre se ha mantenido por generaciones enteras, que toman esta práctica como una manera de no dejar solo al difunto y hacerlo sentir nuevamente en casa durante este día tan especial, marcado por el sincretismo y las energías.










