Viven presos de Barrientos entre chinches pese a cuotas de hasta 20 mil
TLALNEPANTLA, Edomex., 26 de septiembre de 2026.-Dormir en los pasillos, convivir con chinches, recibir alimentos en mal estado y enfrentar dificultades para acceder a atención médica son algunas de las condiciones que, de acuerdo con familiares y un ex-interno, enfrentan personas privadas de la libertad en el Centro Preventivo y de Readaptación Social Juan Fernández Albarrán, conocido como penal de Barrientos.
Los testimonios señalan que, pese a que algunas familias pagan cuotas de entre 12 mil y 20 mil pesos mensuales para mejorar las condiciones de estancia de sus familiares, persisten el hacinamiento y diversas carencias al interior del centro penitenciario.
“Duermen sentados o parados”
Familiares de internos señalaron que la sobrepoblación obliga a algunos reclusos a dormir en pasillos, cerca de los baños o incluso sentados y de pie, ante la falta de espacios suficientes.
Una mujer relató que algunas familias pagan hasta 20 mil pesos para que sus familiares sean trasladados a un dormitorio; sin embargo, posteriormente deben cubrir cuotas adicionales para conservar un espacio para dormir.
“Duermen sentados o parados; así es la vida en el penal”, relató.
De acuerdo con los testimonios recabados, por conservar una plancha de concreto, conocida entre los internos como “cantón”, se llegan a pagar hasta 800 pesos semanales.
Un ex-interno afirmó que dentro del penal se debe pagar por diversos artículos y servicios, desde jabón y cobijas hasta determinados accesos.
“Ahí duermes entre chinches, te dan comida en mal estado y pagas por todo, por un jabón, una cobija, para acceder a la plancha de concreto para dormir, por la visita, y si te quejas te va peor, te llevan a un sitio aislado, donde te dejan por días”, aseguró.
Según su testimonio, los internos de nuevo ingreso pueden permanecer hasta un mes en los pasillos antes de ser trasladados a dormitorios. Durante ese periodo, dijo, son enviados desde temprano a realizar labores de limpieza en las instalaciones y algunos sufren golpes y maltratos.
Ante estas condiciones, familiares optan por pagar entre 12 mil y 20 mil pesos para que sus parientes sean llevados a dormitorios, además de cubrir cuotas adicionales por conservar un espacio para dormir.
“Los presos duermen en los pasillos, a la entrada del baño. Nosotros pagamos 800 pesos a la semana por uso de una cama, el cantón, y evitar que nuestros familiares hagan labores donde son maltratados. Aparte, si quieren salir al patio o hacer una llamada, por cada cosa son 20 pesos”, refirieron familiares de otra persona privada de la libertad.
Chinches y problemas para recibir atención médica
El ex-interno también denunció la presencia de chinches en distintas áreas del penal y aseguró que algunos reclusos presentan lesiones derivadas de las picaduras.
“Hay reclusos que tienen la piel con heridas visibles por las picaduras de las chinches; hay enfermos sin atención debida, pero no hay que quejarse, es mejor conseguir dinero para pagar la consulta y la medicina adentro”, afirmó.
Agregó que los medicamentos pueden alcanzar precios elevados dentro del centro penitenciario, mientras que el ingreso de medicinas por parte de los familiares implica realizar trámites y esperar durante periodos prolongados.
Denuncian alimentos en mal estado
En cuestión de los alimentos, varios familiares calificaron a la comida como “asquerosa” y “fea”. “El pollo lo sirven apestoso, al igual que las papas en mal estado, muy mal”, aseguraron familiares, quienes sostuvieron que quienes cuentan con recursos económicos pueden acceder a alimentos en mejores condiciones.
Algunas familias, indicaron, optan por llevar comida a sus familiares recluidos, aunque también deben cubrir un pago adicional para poder introducir los alimentos al penal.
Los familiares señalaron que esta situación afecta principalmente a las personas privadas de la libertad que no cuentan con apoyo económico del exterior, pues tienen mayores dificultades para cubrir las cuotas que, según sus testimonios, se exigen para acceder a mejores condiciones de estancia.
Ante la falta de recursos, algunos internos han optado por elaborar manualidades y venderlas durante los días de visita, con el propósito de obtener ingresos para cubrir parte de sus necesidades al interior del penal.










