Ya tenemos el asador. Ahora nos falta la carne
Durante años México se obsesionó con traer fábricas.
Tesla, Foxconn, Bosch, Continental… inversión, empleos, foto, corte de listón y ya se hizo la carnita asada.
Perfecto.
El problema es que ya tenemos el asador, pero ahora nos falta la carne.
Porque alguien tiene que venderle a todas esas fábricas lo que necesitan para operar.
Jalisco acaba de poner el tema sobre la mesa. Para 2027 prepara un vehículo público-privado para desarrollar proveedores mexicanos y sustituir importaciones, particularmente en sectores como automotriz y electrónica.
Y aquí viene el dato bueno: solo en electrónica identificaron alrededor de 580 millones de dólares de importaciones que podrían sustituirse con proveedores locales.
Ahí está el negocio.
Porque de poco sirve presumir una fábrica mexicana si buena parte de sus componentes, herramientas e insumos siguen llegando en barco desde Asia.
El nearshoring 1.0 fue traer las plantas.
El nearshoring 2.0 será construir las empresas mexicanas que les vendan componentes, empaques, herramientas, tecnología, logística, mantenimiento y servicios.
Y con la revisión del T-MEC encima, si endurecen las reglas de origen, comprar regionalmente puede dejar de ser una buena idea para convertirse en una necesidad.
México ya consiguió las fábricas. Ahora necesita conseguir las empresas que les venden.
Tal vez la siguiente gran oportunidad industrial de México no sea traer otra planta de 1,000 millones de dólares.
Puede ser construir 100 proveedores mexicanos de 10 millones de dólares.
Ya pusimos el asador.
Ya prendimos el carbón.
Ahora falta ver quién trae la carne.






