ECATEPEC, Edomex., 1 de diciembre de 2013.- “Quiero encontrar a mi hija, quiero encontrarla”, decía hace dos meses Josefina Gallardo Vázquez, madre de Sandra Gabriela, de 30 años de edad, quien desapareció el pasado 2 de julio. Luego de tres meses de búsqueda, la mujer halló a su hija, pero muerta.

El Estado de México registra cifra histórica de más de dos mil casos sin resolver de personas desaparecidas. En el 2010 hubo mil 20 denuncias ante la Procuraduría de Justicia de la entidad por desaparición de personas. En el 2011 la cifra ascendió a mil 252. En el 2012 sumaron casi dos mil y la tendencia continúa este año. Muchos desparecidos fueron encontrados y en algunos casos, su desaparición fue voluntaria. Pero más de dos mil aún no son hallados.

El 29 de diciembre del 2010 desapareció Elvis Axel Torres Rosete, de 17 años de edad. Su madre, Nancy Raquel Núñez Rosete, lo internó en una clínica de rehabilitación en Tultitlán, de donde lo mandaron al norte del país. Desde entonces la mujer busca a su hijo. Núñez Rosete ahora encabeza a familiares de desaparecidos, sobre todo madres. Relata que este año fueron localizadas 13 personas desaparecidas, 10 de ellas sin vida, incluida Sandra Gabriela.

Los familiares han recurrido a todo para ser escuchados. Marchas, plantones, caminatas, galerías fotográficas, huelgas de hambre, reuniones con funcionarios y uso de redes sociales para difundir cada caso. Les prometen apoyo, pero la respuesta es lenta, demasiado lenta. Afirma Núñez Rosete: “Lo único que queremos es a nuestros desaparecidos”.

Teresa Ulloa, presidenta de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y El Caribe (Catwlac), relata que entre el 2006 –cuando se fundó el sistema de Alerta Roja para la búsqueda de personas que pudieran ser víctimas de trata- al 31 de diciembre del 2010 sólo 10 mujeres fueron localizadas sin vida. En contraste, en el primer semestre del 2013 fueron halladas 10 mujeres sin vida, sobre todo de entre 12 y 16 años de edad y en su mayoría del Estado de México.

El procurador de Justicia del Estado de México, Miguel Ángel Contreras Nieto, asegura que el Programa Odisea diseña estrategias de búsqueda y localización de personas, como la identificación de cadáveres que llegan al Servicio Médico Forense y que si no son reclamados son sepultados en fosas comunes.

Núñez Rosete detalla que este mecanismo ha permitido la identificación de cadáveres, algunos hallados hace meses y que permanecían como desconocidos en el Semefo o fueron sepultados en fosas comunes.

 

SANDRA GABRIELA

Sandra Gabriela Gallardo Vázquez, de 30 años de edad, salió a las 8:00 horas del pasado 2 de julio de su domicilio en la unidad Las Américas, en Ecatepec. Iba a su trabajo, en la Unidad de Medicina Ambulatoria (UMA) 198 del IMSS, ubicada en Coacalco. Antes acudió a un misterioso desayuno y después compraría una blusa para su hija, que saldría de la primaria el 5 de julio. “Ya no regresó. Tratamos de comunicarnos con ella por el teléfono celular, pero desde las 9:00 de la mañana ya no tuvimos contacto con ella, nada, ni su esposo ni yo. Él me avisa que le marca, pero ya no le contesta. Yo le empiezo a marcar, a mandar mensajes, tampoco contesta. Ya no supimos nada de ella”, menciona Josefina Gallardo Vázquez, madre de Sandra Gabriela.

En octubre pasado fue identificado el cuerpo de Sandra Gabriela. Su madre la buscó durante tres meses, hasta que la encontró, con ayuda de otras madres de personas desaparecidas.

 

ELVIS AXEL

El desgaste físico y emocional de Nancy Raquel Rosete Núñez es extremo. El 29 de diciembre del 2010 desapareció su hijo Elvis Axel Torres Rosete, entonces de 17 años de edad. La mujer internó a Axel en una clínica de rehabilitación de Tultitlán y sin su consentimiento los directivos del lugar enviaron al joven a Matamoros, Tamaulipas, en cuyo trayecto desapareció.

Recuerda: “A mi hijo lo mandan a Matamoros en una camioneta blindada, junto con otras dos personas. A la fecha no se sabe nada de ninguno de los tres”. Axel es hijo único de Nancy Raquel, que invierte todo su tiempo y esfuerzos en encontrarlo. En su caminar se dio cuenta de que “somos muchos buscando a familiares desaparecidos”. La Procuraduría de Justicia del Estado de México ofrece 300 mil pesos de recompensa a quien dé indicios del paradero de Elvis Axel y la Procuraduría General de la República (PGR) ofrece millón y medio de pesos.

 

OSWALDO ESPEJEL

“No sé nada de él”, afirma Cornelia Guevara Guerrero. El 7 de agosto del 2012 su hijo Oswaldo Espejel Guevara, de 35 años de edad, presuntamente fue secuestrado de su casa en Santa María Ajoloapan, en Tecámac. “Él tiene dos domicilios y se quedaba en uno de Santa María Ajoloapan, Tecámac. Tenía más o menos cuatro o seis meses que se quedaba ahí porque meses antes se metieron a robar”, recuerda la mujer. El otro domicilio de Oswaldo se ubica en Los Reyes Acozac, también en Tecámac, donde vivía junto con su esposa y sus dos hijos, de 11 y cuatro años de edad.

“Su esposa hizo la denuncia, a raíz de que desapareció, en Nezahualcóyotl, en Antisecuestros, pero nada más hizo la denuncia, como dos meses nada más estuvo en comunicación con el comandante y ya no se supo más. Ella abandonó la investigación”, menciona Guevara Guerrero.

Añade que hace seis meses pidió al procurador Miguel Ángel Contreras Nieto reactivar las investigaciones para dar con el paradero de Oswaldo, aunque hasta el momento su hijo no ha sido localizado. Afirma que las autoridades han buscado a su familiar, incluso en hospitales y en el Semefo de varios municipios de la entidad.

 

GABRIELA MARTÍNEZ

El teléfono celular de Gabriela Martínez Reyna, de 29 años de edad, sonó a las 22:15 horas del 10 de diciembre del 2010. Enseguida salió de su casa en Tlatelolco, Distrito Federal. Su madre, María Cristina Reyna Brito, la llamó media hora después. “Sí mamá, ahorita voy”, le respondió.

Desde entonces doña María Cristina, de 62 años de edad, busca a su hija Gabriela, quien le comentó que le prestarían cinco mil pesos para iniciar un negocio de venta de ropa íntima. “Ella quería invertir para comprar ropa de Ilusión. Me dijo que le iban a prestar un dinero. Me dijo ‘ahorita vengo Mamá, no te preocupes por el dinero, voy a invertir y voy a vender ropa de Ilusión’. Incluso habíamos ido por los catálogos unos días antes. Compró los catálogos y lo más raro es que dejó mucha comida hecha, porque iba a comer con sus amigos al otro día. Ahí se quedó toda la comida, bastante comida. Ya no regresó”, recuerda.

A María Cristina le tomaron muestras de ADN y ha buscado a su hija en el Servicio Médico Forense de Texcoco, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y Nezahualcóyotl. “La tengo que encontrar, como sea pero la tengo que encontrar”, dice.