Cuando el Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas anunció el 29 de abril del año en curso, el nuevo Reglamento de Tránsito de la entidad con tan solo 4 artículos, al tiempo que desaparecía el anterior y el Reglamento de Tránsito Metropolitano; nunca imaginó la anarquía que se iba a generar por falta de ordenamientos en la materia.

Sin duda, esto es una muestra de que una buena medida se vuelve mala debido a la falta de civismo de la ciudadanía. Es necesario mencionar que no había nada más molesto y tedioso que un policía de tránsito corrupto, que por cualquier razón te paraba y buscaba hasta el más mínimo detalle para obtener un “entre”. O aquel que apoyado por una grúa esperaba el momento propicio para llevarse los automóviles estacionados en lugares prohibidos por los discos restrictivos, aunque no estorbara nada. Creo que cuando la gente se enteró de que esto terminaba, la alegría los ha de haber invadido.

Pero qué lamentable es darse cuenta de que la medida término en una caos y, ahora solo hay cuatro causas por las cuales el auto puede ser llevado al corralón: No contar con las dos placas o el documento que justifique su falta, si las placas del auto no coinciden con  los números y letras de la calcomanía y tarjeta de circulación, conducir en estado de ebriedad o bajo los influjos de alguna droga, y por último, si el vehículo participa en algún accidente de tránsito grave.

Sin embargo, Eruviel Ávila Villegas no calculó que la medida iba a generar un estado anárquico en materia de movilidad, la gente se estaciona en doble fila, o en donde los discos lo prohíben, se pasa los altos, puede circular a altas velocidades y; los guardianes del orden no pueden hacer nada, y tampoco se ve que quieran.

El problema generado se puede atribuir a varias causas, la primera la falta de planeación del Gobierno del Estado de México para asumir la falta de autoridad en la materia, la lentitud para implementar la nueva forma de infraccionar, la falta de cultura de los mexiquenses para conducir un automóvil y la inconsciencia colectiva que tenemos para hacer lo que se nos dé la gana.

Las cifras no mienten de acuerdo al Centro de Experimentación y Seguridad Vial, México aprueba de panzazo la evaluación de seguridad vial, con un 6.6 por ciento; un estudio realizado CESVI determina que el 68% de los conductores en el país excede los límites de velocidad establecidos, siendo este el principal factor por el que se presentan los accidentes de tránsito.

Las soluciones no se pueden esperar en el corto tiempo, educar a la población para tomar conciencia es lo más tardado, nos puede llevar generaciones, lo demás es cosa de los diferentes órdenes de gobierno, a Eruviel Ávila le toca acelerar el proceso de la reglamentación y la forma de infraccionar de acorde a los tiempo modernos en  lo que vivimos.

Pero a los ayuntamientos les toca cumplir con las especificaciones en la materia para poder infraccionar, de acuerdo a los nuevos planes que tiene el Gobierno del Estado de México, en donde el personal debe estar capacitado, estar integrado por mujeres y contar con aparatos modernos para infraccionar.

Hasta el momento se sabe que hay ochenta municipios en la entidad que trabajan para cumplir con estos requisitos, lo que no se sabe es sí el Estado se hará cargo de las 45 demarcaciones restantes, para lo cual debe contar con la infraestructura y el personal necesario. ¿Hasta cuándo se acabará esto?, no se sabe.