WELLINGTON, 19 de noviembre de 2013.- Con tres cuartos de boleto garantizado a la cita mundialista, hoy inicia la «Revolución» del balompié mexicano. La contingencia futbolística, por así decirlo, llegará a su fin con el partido de vuelta de la repesca, a celebrarse contra Nueva Zelanda, e iniciará una nueva misión: transformar al Tri en una Selección que realmente aspire a competir en Brasil 2014.

Convencidos de esa transformación, los integrantes del combinado azteca, bajo las órdenes de Miguel Herrera, entrenaron prácticamente a la misma hora del compromiso de este miércoles. Intensos, dominantes, los jugadores pisaron la cancha del Wespac Stadium, donde se disputará la contienda de «vuelta» y en todo momento el estratega nacional acentuó darlo todo, sin confianzas, como si el resultado en la ida hubiera concluido 0-0. Lejos de conformarse, la meta será repetir triunfo en Wellington.

Después de llevar a la base americanista a los dos partidos eliminatorios contra los «kiwis», Herrera Aguirre aguardará la confirmación de su nombramiento como estratega nacional, el próximo 2 de diciembre. A partir de ahí elaborará el plan a seguir, encaminado a cumplir al menos con el famoso quinto partido que tanto se le ha negado a México a partir de Estados Unidos 1994 y que desde esa fecha los nuestros han logrado participar a la Copa del Mundo de manera ininterrumpida.

Luego de convocar a 10 jugadores del campeón América y de emplear a siete de ellos como titulares en el campo de juego, Herrera tendrá que volver a abrir las puertas de la Selección Mexicana, incluidos los llamados «europeos», al tiempo de resolver a qué «naturalizados» elegir para dicho proceso, encaminado a encontrar al mejor cuadro para competir realmente en la justa internacional.

En la historia de vuelta, que se disputará en las primeras horas de este miércoles, México tendrá que cubrir el «trámite», a partir de la goliza generada el pasado 13 de noviembre en la cancha del Estadio Azteca, cuando impusieron un categórico 5-1, gracias a establecer una dinámica muy diferente a la exhibida bajo la jurisdicción de José Manuel de la Torre, en el inicio del proceso.

La batalla, curiosamente, se disputará en coincidencia con el 103 aniversario de la Revolución Mexicana, hecho que simboliza la obligación a un cambio a todos niveles en el futbol nacional, no sólo para que no vuelvan a presentarse este tipo de riesgos en los procesos eliminatorios mundialistas, sino con el propósito de transformar al Tri y dejarlo apto de aquí a unos cuantos meses. De lo contrario, se corre el riesgo de ir al certamen de entrada por salida y únicamente para la fase de grupos.

Después de caer ante Honduras, Estados Unidos y Costa Rica en el proceso eliminatorio, además de un par de tropiezos contra Panamá en la Copa Oro, la Federación Mexicana de Futbol, conjuntamente con los clubes del máximo circuito, deberán no sólo darle todo el respaldo al flamante estratega nacional, sino incluso concederle un proceso cuatrianual garantizado, que sirva para transformar al Tri en una verdadera marca competitiva, que aspire a mejores logros y no quede en riesgo de retroceder, como se ha visto a lo largo de este 2013 al verse dominado por rivales que anteriormente vencía sin mayor contrariedad.

Ganar, golear y gustar serán las encomiendas, en vez de luchar por no perder esa ventaja de cuatro goles adquirida en la «ida». Además, con el mismo grupo que utilizó en aquella ocasión y con idéntica disposición, si no es que mejor. Probar que tienen mayor confianza. Esos detalles que a partir de la gestión del «Piojo» tendrán que quedar grabados. Como un grupo con aspiraciones, que anime a la afición de que se puede hacer algo en Brasil 2014.