ECATEPEC, Edomex., 1 de diciembre de 2013.- En la misma tierra del gobernador Eruviel Ávila Villegas, germinan los primeros grupos de autodefensa, pero a diferencia del estado de Michoacán, en donde la policía comunitaria está formada por campesinos y productores, en Ecatepec serán tres mil taxistas de la agrupación de servicios colectivos Melchor Múzquiz los que impulsen este movimiento en el municipio que ocupa los primeros lugares en violencia, muertes, extorsiones y feminicidios. Su dirigente Martín Soto Rosales, puede ser el primer Hipólito Mora o el doctor José Manuel Mireles -creadores de las policías comunitarias en la tierra caliente michoacana-,  en el Estado de México sí hace crecer sus grupos de autodefensa no sólo en Ecatepec sino en otros municipios.

En Ozumba, Chiconcuac, Chalco, Luvianos, Chiautla, Chimalhuacán, Valle de Chalco y San Salvador Atenco, se ha plantado la semilla de las policías comunitarias, pero aún no surgen los liderazgos que puedan encabezarlas.

 

LA CONVOCATORIA EN OZUMBA

A través de las redes sociales en Ozumba se intenta formar los grupos comunitarios, y a través de la página de Facebook «Yo Soy Ozumba» convocaron abiertamente a formar vigilantes comunitarios, pero aún están en la etapa de reuniones. El pasado dos de noviembre «Yo Soy Ozumba» dio a conocer un video en el que narra el secuestro del hijo de un doctor y la desaparición de tres personas. Ante esta situación y frente al crecimiento de la inseguridad en ese municipio, un hombre con la máscara del rostro del famoso Guy Fawwkes, un revolucionario inglés del siglo XVII  y que también utilizan los Anonimuys, convocó a organizarse como guardias comunitarios, similar a lo que se hizo en el municipio Michoacano de Tepalcatepec.

Estableció que el gobierno «no va hacer nada por nosotros» y pidió que los mismos habitantes de Ozumba se organizarán para la auto defensa en la comunidad. Antes, señaló que «no te vamos a permitir a ti delincuente que te metas con nuestras familias, que amenaces a nuestra gente, a nuestras mujeres, a nuestros niños. ¡No lo vamos a permitir!»

“Yo Soy Ozumba”, resumió: «Señoras y Señores de México y el Mundo: Tan inexistente es la estrategia de seguridad del «Gobierno» Federal que en Ozumba de Alzate, Estado de México, la ciudadanía se ha organizado para repeler los secuestros que se estaban suscitando diariamente en la localidad. El «gobierno» local no hacía otra cosa más que tener al cuerpo de seguridad parado en las esquinas para «controlar» el tránsito vehicular o bien, resguardar fuertemente la presidencia municipal.

«El pueblo se cansó de la ineptitud y falta total de compromiso y responsabilidad al grado de organizarse ciudadanamente y lanzar un ultimátum a los delincuentes de la zona. El pueblo está organizado y decidido a hacer justicia para él mismo, ya que el propio presidente local Hugo González Cortés, ha mostrado un comprado o conveniente desinterés por la situación, resguardando su propia seguridad y dejando en completo olvido al pueblo»

Pero en sí, nadie ha dado la cara en Ozumba para organizar abiertamente las guardias comunitarias como lo hizo el dirigente taxista en Ecatepec, Martín Soto Rosales, quien inclusive, tiene que usar un chaleco antibalas, para presentarse públicamente porque el crimen organizado lo ha amenazado

 

TEJEMOS NUESTRA SEGURIDAD EN CHICONCUAC

En el municipio de Chiconcuac también se planteó la necesidad de crear guardias comunitarios, después de que secuestradores asesinaron a los estudiantes Rafael Venado Gutiérrez y Eduardo Daniel López, quienes desaparecieron el 27 de marzo del 2013, pero fueron sacrificados por sus plagiarios después de que se pagó el rescate. Los vecinos de Chiconcuac realizaron dos marchas en contra de los secuestros y exigieron la presencia del ejército para mayor seguridad; sin embargo, el movimiento se estancó después de que el gobierno del Estado de México operó políticamente para desactivar las protestas y la idea de las guardias comunitarias.

Similar situación se vivió recientemente en el pueblo de San Martín Cuautlapan, municipio de Chalco, donde el pasado 15 de noviembre vecinos enardecidos quemaron dos patrullas y en la madrugada 16, bloquearon la autopista México-Puebla por cinco horas, por el secuestro de tres menores de edad y el asesinato de uno de ellos que apenas cursaba la secundaria. La violencia estalló ante la sospecha de que la policía municipal ayudó a escapar a los secuestradores y fue notoria la ausencia del alcalde Francisco Osorno Soberón.

El 16 de noviembre, los mismos pobladores realizaron la primera vigilancia comunitaria, pero de inmediato se desactivó porque se firmó un acuerdo con las autoridades del gobierno del Estado de México y que el ejército aceptó que la Base de Operaciones Mixtas (BOM) se trasladada del centro de Chalco a San Martín Cuautlalpan. Aunque no quedó descartada la idea de las guardias comunitarias, pero no hay algún liderazgo para encabezarlas.

 

EL INTENTO EN EL SUR

En febrero del 2013, Luis Enrique Granillo, integrante del Frente Popular Campesinos y Revolucionario Francisco Villa, anuncio en conferencia de prensa, la creación de las policías comunitarias. Dijo que  aunque las autoridades saben que grupos del crimen organizado se han infiltrado en varias demarcaciones, como Tejupilco, Zacualpan, Almoloya de Alquisiras, Luvianos, Amatepec y Tlatlaya, no han hecho nada para detenerlos. “Las comunidades alrededor del Frente Popular han decidido el día de hoy conformar, en un proceso lento, violento y a la vez muy peligroso, tomar la seguridad en sus comunidades; sabemos perfectamente el riesgo que esto representa, la vida de los que estamos aquí presentes el día de hoy, lo sabemos perfectamente señores, pero no tenemos miedo de dar la vida por el sur del Estado de México».

Tras estos primeros intentos de conformación de autodefensas, Luis Enrique Granillo fue «levantado» junto con dos campesinos e intimidado para dejar de promover los guardias comunitarios en el sur del Estado de México. En esas fechas, el secretario general de gobierno en la entidad, Efrén Roja Dávila, reconoció la presencia de policías comunitarios en Tlatlaya y Amatepec. Sin embargo, con el tiempo, este movimiento social no creció en el sur del Estado de México como ocurrió en Michoacán y Guerrero, al contrario se debilitó.

 

EN ECATEPEC, EMPIEZA LA GUERRA

El 26 de noviembre, más de mil taxistas salieron a bloquear las principales vialidades de Ecatepec, para hacer público la creación de las guardias comunitarias en el transporte público, pero sin armas, sólo con toletes y gas pimienta. Martín Soto Rosales, en un discurso público frente a la alcaldía, dijo que era la única manera de frenar los constantes asesinatos de trabajadores del volante, que tan sólo en este año ya sumaban los 19, el robo de autos y los constantes asaltos.

Arropado por sus propios taxistas y protegido con un chaleco antibalas, aseguró que 40 organizaciones de transportistas en las que trabajan 15 mil choferes, están dispuestos a auto protegerse en contra de la delincuencia. Sin embargo, su vida corre peligro ya que teme que en cualquier momento sufra un atentado por parte del crimen organizado o de la propia policía municipal.

El siete de octubre del 2013, taxistas detuvieron a tres extorsionadores que fueron enviados por la Confederación Nacional Campesina (CNC) para cobrar «derechos de protección». Los tres hombres llevaban armas largas y querían adueñarse de la base de taxis de la colonia Estrella, pero los choferes se organizaron para someterlos y entregarlos a las autoridades ministeriales.

Eleuterio Pérez Islas, presidente del sitio de taxis y radio taxis Del Bloque S.A de C.V, denunció que en los últimos días han sido constantes las agresiones de extorsionadores profesionales y golpeadores de la CNC para apoderarse de las bases de taxis que operan. Los extorsionadores de la CNC llegan en camionetas y con armas largas para imponerse en las base de taxis y exigir pago de cuotas, pero los taxistas se defienden es decir empieza «la guerra» contra la delincuencia en el Estado de México.