VALLE DE CHALCO, Edomex., 29 de diciembre de 2013.- La zona sur poniente del municipio se ha convertido en el lugar que está en el ojo del huracán debido al anuncio de las autoridades municipales de que van a desalojar a las personas que se instalaron en predios irregulares que son reclamados por los ejidatarios.
El sito es resguardado con mucho celo por las personas que ahí llegaron desde hace un año, de hecho hay vigías equipados con radios de comunicación que cuidan cautelosamente quien entra y quién sale y todas las personas que pasan por el lugar se convierten en sospechosas para ellos, sobre todo ahora que surgió el conflicto y la amenaza de desalojo.
El punto exacto de la ocupación de predios se localiza en las inmediaciones de la colonia María Isabel, las tablas y la planta de loconsa.
La vía del tren divide a dos bloques de asentamientos en donde hay casas de lámina de cartón y las personas no hablan con nadie mucho menos con quien llega a preguntar ya que de inmediato llegan los vigilantes y piden refuerzos por radio para saber de quién se trata, o si está indagando algo.
Con recelo una ama de casa dijo que “ojalá que Dios quiera que nadie los llegué a desocupar, temerosa de hablar dijo que toda la gente que está ahí, llegó desde hace un año”, luego se acercó el vigilante con radio en mano y ya no la dejo hablar.
Las familias se las arreglan como pueden para vivir dentro de sus chozas, no tienen absolutamente ningún servicio, les falta agua, luz, letrinas y sin embargo se mantienen con ánimo de defender lo que dicen que es suyo, alimentan a sus hijos que se encuentran al interior de las casas de cartón y la gente realiza actividades normales como ir a trabajar o salir a conseguir víveres.
El lugar es polvoriento y hay familias que han llegado recientemente y comienzan a construir chozas con maderas y láminas de cartón mientras que al exterior se respira el aire de la zozobra y de lo que va a pasar los siguientes días que bien puede ser el desalojo violento o en su defecto la negociación política porque es evidente que estas familias no están solas y que organizaciones y algunos líderes están detrás de ellas.