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ACOLMAN, Edoméx., 18 de diciembre del 2016.- Una de las costumbres más arraigadas en la cultura popular mexicana en las fiestas decembrinas son las tradicionales posadas, que van acompañadas con romper una piñata, en Acolman es donde tiene un significado relevante esta costumbre.
Según los antiguos mexicanos celebraban en la época invernal el advenimiento de Huitzilopochtli, Dios de la Guerra, que se efectuaba en el mes llamado Panquetzaliztli correspondiente en el calendario juliano que va del siete al 26 de diciembre, temporada que coincidía con la práctica europea de celebrar la navidad.
Se piensa que fueron religiosos agustinos quienes promovieron la sustitución de personajes en estas festividades, en su tarea de evangelización, desaparecido a Huitzilopochtli del culto, pero mantuvieron la celebración durante la misma época con características diferentes y siguiendo la tradición cristiana.
Uno de los lugares donde se establecieron los agustinos fue el pequeño pueblo de San AgustÍn Acolman, situado a unos 40 kilómetros de la Ciudad de México.
En este territorio se creó la práctica de las posadas, cuando en 1587 fray Diego de Soria obtuvo del Papa Sixto V una bula –permiso- que autorizaba la celebración en la Nueva España de las misas de aguinaldo del 16 al 24 de diciembre, y que se llevaban a cabo en los atrios de las iglesias, en las cuales se intercalaban pasajes y escenas de la navidad.
Como atractivo se le agregaba a la celebración luces de bengala, cohetes, piñatas y villancicos.
Ante la gran aceptación pasaron a formar parte del ritual familiar y del barrio en el siglo XVIII adquirieron mayor popularidad.
En la época de la colonia las posadas se le fueron agregando diversos elementos; como el ofrecer a las personas alimentos para la festividad, así como el bailar cuando las prácticas religiosas terminaban y la petición de aguinaldo corrÍa a cargo de niños y jóvenes.