CIUDAD DE MÉXICO, 23 de febrero de 2019.- El individuo se aísla, baja su rendimiento laboral, intenta limitar su uso sin conseguirlo y entra en ataque de ansiedad cuando no tiene acceso o la batería está por agotarse. Lo anterior podría evocar a un padecimiento poco común en la sociedad actual, pero lo cierto es que la adicción al WhatsApp preocupa a especialistas.

A una década de su lanzamiento, WhatsApp es una de las herramientas tecnológicas más requeridas dentro de la comunicación.

En la vida cotidiana se usa para socializar o tratar temas sobre el trabajo, pero ¿qué sucede cuando se pasan muchas horas en esa aplicación?, ¿podría ser adictiva? WhatsApp es una aplicación de mensajería para teléfonos inteligentes, lanzada el 24 de febrero del 2009.

Según datos de 2018, su número de usuarios era de mil 500 millones. Erika Villavicencio Ayub, coordinadora de psicología organizacional de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, afirmó que hay una discusión sobre si su uso intensivo es una adicción.

No se encuentra en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), pero por recientes estudios y los síntomas detectados sí podría tratarse de una adicción a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), dijo.

¿Cómo saber si la sufro?

De acuerdo con la académica, hay algunos indicadores para saber si somos o no adictos: el tiempo excesivo dedicado a esta aplicación, mentir sobre cuánto se usa e, incluso, presentar alucinaciones o vibración fantasma (creer que se reciben notificaciones cuando no es así).

Además, descuidar las horas de sueño, el cuidado personal, no alimentarse bien, perder relaciones interpersonales y mantener esta conducta a pesar de las consecuencias negativas.

Conforme la dependencia avanza, el individuo se aísla, baja su rendimiento escolar o en el empleo, recibe quejas de gente cercana por conectarse constantemente, entra en ataque de ansiedad cuando no tiene acceso o la batería está por agotarse, y aunque intenta limitar su uso, no lo consigue.

Si no revisa su celular, la persona presenta síndrome de abstinencia: siente malestar emocional, que proyecta en conductas disfóricas, insomnio, irritabilidad, aburrimiento, soledad, ira y nerviosismo, entre otros.

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