Lamentable la posición de la presidenta municipal de Otzolotepec, Erika Sevilla, luego de los hechos violentos del viernes, donde pobladores vandalizaron patrullas, reclamando que las autoridades estaban envenenando con químicos una comunidad del lugar.

Los lugareños destrozaron los vehículos con la consigna de que los estaban rociando de Covid 19.

El sábado se plantaron frente a Palacio Municipal, y doblaron, feo, a la alcaldesa que decidió suspender la sanitización de la zona, para que los vándalos no se enojaran.

Timorata y arrinconada, solo alcanzó a prometer no sanitizan, y poner en riesgo al resto de la población. Ese es el nivel de autoridad que hay en Otzolotepec.

Ahí van contra la pandemia, las noticias falsas y la incapacidad de su presidenta.