Ciudad de México, 24 de marzo de 2020.- Para la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México, que preside Eduardo Contreras Pérez, es motivo de preocupación el incremento en los precios de productos básicos de consumo popular.


En las últimas semanas, se ha notado un importante incremento en el precio del huevo, alimento es indispensable en la dieta de los mexicanos y de alta comercialización para giros como: Abarrotes, misceláneas, pollerías, recauderías, cremerías, expendios de huevo, así como en todos los ramos de alimentos preparados y elaboración de pan.


Según el seguimiento de precios, en la crisis de la gripe aviar de 2012-2013 que impactó negativamente la producción de huevo por el sacrificio de más de 4 millones de aves, el kilo llegó a comercializarse entre 38 y 40 pesos.


Hoy en día sin tener una eventualidad del mismo tipo, el precio del huevo ha llegado a rebasar el techo de los 40 pesos al menudeo, en los comercios de abasto popular y corre la posibilidad de que rompa esta barrera de no generar acciones inmediatas que lo impidan.

Si bien, desde hace algunos años fenómenos como la estacionalidad, las emergencias sanitarias o afectaciones climáticas, las cuales repercuten en el incremento de los precios de varios productos de la canasta básica como el huevo, también es cierto se ha observado incrementos que no tienen ninguna explicación inmediata.


Para la CANACOPE ServyTur Ciudad de México es muy importante dejar en claro, que no es el comerciante al menudeo de los giros de verdulería, recaudería, abarrotes, miscelánea, cremerías y expendios de huevo entre otros, los que generan estos incrementos.


Hacemos un llamado a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), a la Secretaría de Economía, así como a la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), para que revisen toda la cadena de comercialización del huevo, desde la producción hasta la venta final al consumidor, a fin de establecer sí este incremento se está dando por causas naturales o por la perversa práctica de la especulación y acaparamiento.


Mientras la cadena de distribución como es la central de abastos, sus distribuidores locales y así como los que se encuentran en diferentes puntos de la ciudad, sigan trabajando y operando con normalidad, no debe existir desabasto de productos alimenticios, ya que los pequeños comerciantes tendrán en donde surtirse, el problema sería si esa cadena se rompe, ya que los comerciantes padecerían el desabasto.


En la Central de Abastos, los precios de fruta y verdura se mantienen en niveles normales, a excepción del jitomate que está en 20 pesos el kilo, el costo al público final sería de entre 28 a 30 pesos en mercados, el tomate esta en 25 pesos y el costo al comprador final sería de 32 a 35 pesos en recauderías.


El pepino se da a 22 pesos y al consumidor final entre 30 a 32 pesos en el pequeño comercio. Precios como el de la manzana en la Central de Abastos incluso ha bajado a 30 pesos cuando llego a costar 40 pesos.


Por otro lado, tenemos el asunto del precio de gasolina la cual ha bajado, esto podría repercutir favorablemente por que los precios de varios productos en teoría deberían de descender, al bajar costo de la distribución de estos.


A los comerciantes en pequeño, les recomiendan adquirir el producto con nota o factura que permita identificar que ellos lo están adquiriendo a precio elevado, con el fin de que la autoridad pueda seguir la ruta del alza de precios.

Ya a los consumidores les recomiendan adquirir el huevo en la tienda de la esquina o en comercios de barrio y no en los autoservicios, que de manera general no ofrecen el producto en empaques de a kilogramo o en fracciones de kilos, con lo que hacen confuso la cantidad que se adquiere con el precio a pagar.