Beatriz Paredes y la postal de un PRI que se resiste a morir
Hay fotografías que dicen más que mil palabras. La imagen de la clausura del XXVI Congreso Nacional Ordinario de la Confederación Nacional Campesina (CNC) donde se reunieron varias generaciones del priismo y, entre ellas, Beatriz Paredes Rangel, evidencian a un priismo, cansado, sin rumbo y que los años buenos ya pasaron.
La histórica y siempre leal Beatriz Paredes aparece en primera fila, con un bastón que utiliza para apoyarse, así como ella, el PRI también atraviesa una etapa en la que necesita apoyarse en su historia para recordar la fuerza que alguna vez tuvo.

Porque si algo cambió en el Estado de México (EMX) es precisamente eso. Durante décadas, el PRI fue prácticamente sinónimo de poder político; construyó estructuras territoriales, liderazgos y una maquinaria electoral que parecía capaz de sobrevivir a cualquier circunstancia. El priismo mexiquense llegó a convertirse en una de las expresiones más poderosas del partido a nivel nacional, pero ese escenario quedó atrás y hoy sus dirigentes enfrentan una realidad mucho menos cómoda.
El partido que dejó de caminar solo
La presencia de Beatriz Paredes, junto con otros dirigentes históricos, funciona casi como un recordatorio de lo que fue aquella organización política cuando sus figuras no necesitaban explicar su vigencia como lo hacen ahora, porque el poder hablaba por ellos.

Hoy las cosas son diferentes. El PRI no desapareció, pero dejó de ser el partido dominante que durante décadas marcó el ritmo de la política mexiquense. Sus espacios se redujeron, la competencia creció y aquella maquinaria que parecía imparable tuvo que aprender a sobrevivir fuera del centro del poder. Ya no se trata de administrar una hegemonía, sino de demostrar que todavía existe capacidad para reconstruirla.
La vieja guardia vuelve a escena
El sector campesino de la CNC fue durante décadas una de las columnas territoriales del priismo y, al celebrar sus 88 años, la organización intenta dejar claro que mantiene presencia y estructura. Desde el Estado de México (EMX), la dirigencia encabezada por María del Carmen Carreño también busca proyectar esa idea de permanencia, acompañada por una delegación estatal que participa en el encuentro nacional.

¿Regreso o nostalgia?
Porque el PRI mexiquense no está muerto, pero tampoco puede fingir que sigue siendo aquel gigante que parecía imposible de derrotar. Hoy tiene historia, tiene estructuras y conserva cuadros políticos; lo que está por verse es si también tiene la capacidad de construir una nueva etapa o si terminará viviendo de las fotografías de aquella época en la que el poder parecía suyo para siempre.
Beatriz Paredes vuelve a aparecer, la vieja guardia se reúne y el priismo presume 88 años de historia. Pero el verdadero reto no está en mirar hacia atrás, sino en demostrar que todavía puede avanzar.











