TOLUCA, Edoméx., 29 de noviembre del 2016.- Un equipo humilde que, por fin, tocaba las mieles del éxito. El Chapecoense, el Verdão del Oeste (por el color de su uniforme) o el Huracán del Oeste, como se conoce al equipo brasileño, fue fundado en mayo de 1973 con la idea de revivir el fútbol en la ciudad de Chapecó, en el interior de Santa Catarina. Su nombre cobró protagonismo este año al llegar a la final de la Copa Sudamericana después de dejar por el camino a equipos como los argentinos Independiente y San Lorenzo. Este miércoles estaba previsto que jugase el partido de ida contra el Atlético Nacional, de Medellín.

La historia del Chapecoense es la de la superación. De hecho, debido a problemas económicos estuvo a punto de desaparecer. Hace tres años, cuando el delantero Bruno Rangel llegó a las filas del equipo brasileño, este no tenía campo de entrenamiento ni gimnasio. “El bus era muy viejito y ahora es bueno. Muchos jugadores no tenían los medios para ir a entrenar en coche. Iban en autobús a los entrenamientos. Ahora somos más respetados y conocidos”, aseguró Rangel en una entrevista.

 

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