Claman alumnos de Ixtlahuaca por su maestro secuestrado en Mazatlán
IXTLAHUACA, Edomex., 12 de febrero de 2026.- La ausencia del maestro Óscar García se siente en cada pupitre, cuaderno abierto y mirada que busca su presencia. En su escuela ubicada en el municipio de Ixtlahuaca, alumnos han convertido la preocupación en esperanza: escriben cartas, hacen dibujos y elevan oraciones pidiendo que regrese sano y salvo.
Para ellos, no es solo un docente. Es quien explicaba con paciencia, quien escuchaba, quien motivaba. Hoy su nombre se repite en voz baja, con la esperanza de volver a verlo cruzar la puerta del salón.
Un maestro que dejó huella en sus estudiantes
Óscar García, originario de Ixtlahuaca, fue privado de la libertad en Mazatlán, Sinaloa, junto con otros tres hombres, presuntamente por integrantes de un grupo criminal. Desde entonces, el silencio que dejó su ausencia pesa profundamente en su comunidad educativa.

Sus alumnos lo recuerdan como un guía cercano, alguien que no solo enseñaba materias, sino valores, disciplina y confianza. Por eso su ausencia no es solo física: es emocional, cotidiana, imposible de ignorar.
Docentes y comunidad se suman al llamado
Compañeros maestros también han levantado la voz para exigir su pronta localización y el apoyo de las autoridades. La preocupación se ha extendido más allá de la escuela: familias, vecinos y conocidos siguen el caso con angustia, unidos por el deseo de que regrese.
Su comunidad en Ixtlahuaca mantiene la esperanza viva, aferrada a la posibilidad de que pronto vuelva a casa y al aula que lo espera.
Un caso que refleja una crisis nacional
La desaparición del profesor ocurre en un contexto de violencia que afecta distintas regiones del país. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, México supera las 110 mil personas cuyo paradero se desconoce, una cifra que refleja la dimensión de la crisis.

Casos como el de Óscar García no solo representan una investigación en curso, sino historias humanas que dejan a comunidades enteras en espera.
La esperanza que no se apaga
Mientras pasan los días, sus alumnos continúan escribiendo mensajes, guardando dibujos y repitiendo su nombre en oraciones. Lo esperan en su escritorio, en su escuela, en su tierra. Porque para ellos, el deseo es simple y profundo: que su maestro regrese y vuelva a enseñar, como siempre, frente al pizarrón.











