TOLUCA, Edoméx,  23 de octubre del 2016.- En conferencia magistral en el majestuoso Teatro Juárez de Guanajuato, la escritora Elena Poniatowska dijo conocer al Quijote de Miguel de Cervantes Savedra desde la infancia. Leyó el libro en una edición infantil en francés que guarda celosamente en su casa de la Ciudad de México. Lo mantiene encuadernado y lo lee cada vez que siente que le habla al oído Sancho Panza, porque se identifica mucho más con el compañero fiel escudero del espigado personaje.
Acompañada del también escritor y director general del Festival Internacional Cervantino (FIC), Jorge Volpi, la narradora de origen franco mexicana con sangre polaca, dijo estar convencida de la importancia de leer al Quijote en la actualidad, sobre todo para crear niveles de conciencia entre tanta tecnología que genera división entre las personas.
Ante un público complaciente que llenó el máximo recinto cultural del Bajío, la autora de “La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral” (1971), “Gaby Brimmer” (1979) “Tinísima” (1992), “Las soldaderas” (1999), “Llorar en la sopa” (2014) y “Hojas de papel volando” (2014), entre otros de igual o mayor importancia, habló de lo que le falta por escribir a sus 84 años de edad, en especial la parte familiar, porque desconoce por completo la historia de su país natal, Francia, y del contexto histórico de su padre en Polonia.
Para Poniatowska ha sido difícil no poder documentar la historia familiar, así como le duele no haber aprendido hablar lenguas indígenas mexicanas, en especial náhuatl, como también haberlas enseñado a través de sus libros. Sabe que la muerte toca a su puerta, pero ella hace un llamado a la vida para poder terminar la investigación en la que se encuentra enfrascada y de la que habló poco para no errar con el objetivo. Manifestó estar escribiendo una historia sobre el Siglo XVII.
La reconocida defensora de las mujeres no pudo evitar la pregunta sobre su opinión del nombramiento del Premio Nobel de Literatura para el cantante y compositor estadounidense Bob Dylan, a lo que expresó de manera abierta su beneplácito, porque eso hace que se abran otras puertas, se amplía el horizonte más allá de las letras, pese a que muchos demuestren su descontento. Además, mencionó gustarle la poesía musical del autor de “La respuesta está en el viento”.
Con excelente humor, con energías renovadas, con su característico estilo, Poniatowska atendió preguntas del respetable, responsabilizó al Estado la falta de rumbo social, pero sobretodo alentó a los jóvenes, en particular a una infanta estudiante de letras, a leer, a ver al libro como arte objeto y ser mejores y felices con lo que uno hace.