TOLUCA, Edoméx, 15 de noviembre del 2016.- Contundente como se ha dirigido, la secretaria general del PRD estatal, Ana Yurixi Leyva Piñón, dijo que el “Estado fallido” provoca la aparición de los llamados “justicieros anónimos”, ante el aumento de casos de linchamiento y la aparición de mantas ciudadanas para advertir que los delincuentes detectados en flagrancia serán linchados.

Para la otrora diputada local, el Estado incumplió su obligación de garantizar a la ciudadanía mexiquense seguridad, por lo que enfatizó en que puede darse una crisis de gobernabilidad y anarquía si las autoridades no atienden de manera urgente y eficiente la problemática.

Leyva Piñón no está de acuerdo con la actitud de la sociedad de tomar la justicia de propias manos, pero si el Estado encargado de combatir, contener y abatir la inseguridad no lo hace, la población rebasa cualquier argumento político para contraatacar.

Una de las voces autorizadas del PRD estatal mencionó que pese a que el Artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que “ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho”, los fenómenos descritos se han presentado por la incapacidad de las autoridades para garantizar seguridad y justicia, de tal manera que la principal responsabilidad recae en el “Estado fallido”.

Lamentó que la inseguridad y la violencia ya rebasaron a las autoridades, se salieron de control y están gestando un monstruo de ingobernabilidad y anarquía, por esa razón exige a las autoridades de los tres niveles de gobierno responder con la disminución de los índices delictivos a los ciudadanos, que son quienes bien cubren sus salarios.

Destacó Ana Yurixi Leyva Piñón la necesidad de replantear los esquemas de coordinación del mando único, abatir la corrupción al interior de las corporaciones, mejorar sus ingresos y prestaciones, sujetarse a los protocolos de actuación y apelar e invertir en el cambio cultural, ya que con estas propuestas no se requerirían mitos como el “Justiciero de la Marquesa”, ni la continua réplica de estos personajes, nacidos del hartazgo social y la necesidad de “héroes” que salven a la sociedad de los constantes abusos de la delincuencia.