Estetoscopio político: Radiografía de la Reforma Electoral
El arranque del 2026 ha traído a México sucesos que inundan la conversación pública fuertemente, uno de los más sonados es la Reforma Electoral tan anunciada y defendida como tergiversada y atacada, lo increíble de esto es que todo se basó en esbozos y especulaciones, ya que el texto final llegó al legislativo este 4 de marzo para su análisis y discusión.
La democracia mexicana nos cuesta anualmente aproximadamente 61 mil millones de pesos, entendiendo que 33 mil 500 millones se va directamente al INE, el TEPJF, y partidos políticos, por eso no es una exageración decir que la democracia en nuestro país es de las más costosas del mundo.
Para eso la reforma electoral plantea la reducción del 25 por ciento de los recursos, es decir que 15 mil 250 millones podrían destinarse a beneficios tangibles a la población.
Otro de los aspectos que más críticas genera en las cupulas partidarias es que se prohíbe la reelección a partir de 2030, pero también una de las que los mexicanos más exigen, es comprensible ya que hay políticos que utilizando los espacios plurinominales han pasado décadas en los cargos sin salir a conocer el territorio, entender las necesidades del pueblo y que entienden que la política se hace desde el cochupo y la concertacesión.
Si bien la representación proporcional es necesaria en un sistema democrático, también es una realidad que se han convertido en botines partidistas y que la propuesta de la Presidenta plantea enviar a la decisión popular, es decir que los diputados plurinominales también salgan a conocer de las problemáticas de quienes pretenden representar, que sean votados por el pueblo y que no sean más una decisión cupular la que otorgue el honor de ocupar un curul.
La eliminación de senadores plurinominales, una medida que plantea quitar 32 escaños de lista nacional, listas que han sido majeadas por las cupulas partidarias dándole el lugar a las dirigencias de manera continua y sin cuestionamiento a los dueños de la franquicia para mantener, fuero, privilegios y poder. Pero en pesos y centavos cada Senador nos cuesta alrededor de 3.6 millones de pesos al año, lo que en términos prácticos esto significa 115 millones de pesos de ahorro de manera inmediata.
La necesidad de transparencia en el uso de recurso públicos es de las más urgentes, el dinero que se otorga a los partidos políticos termina siendo usado en esquemas elaborados para desviar del fin con el que se entrega, como ejemplo está el contrato del PAN de la Ciudad de México que firmó bajo concepto de “estrategia digital” la cantidad de 2 millones de pesos a un joven para que posteriormente la Presidenta de partido blanquiazul en la capital en entrevista en vivo confesara que se entregó ese recurso para otros fines.
Por eso la reforma plantea mecanismos de fiscalización de los recursos de manera más transparente que permitan evitar el uso distinto a la utilidad pública, así como evitar que las fuentes de financiamiento oscuro puedan intervenir en el desarrollo del proceso democrático, llámese de la delincuencia o de millonarios que invierten para seguir interviniendo en la toma de decisiones que les mantengan privilegios como exenciones fiscales o contratos públicos.
El costo del PREP representa 470 millones de pesos, el mismo que ha generado escándalos por su operación ineficiente como el caso ocurrido en las elecciones de Hidalgo en 2020, donde el instituto electoral local inhabilitó el PREP por "errores metodológicos y técnicos" y lo sustituyó por un software no avalado por el INE, esto no quiere decir que el programa deba eliminarse, sino que debe blindarse y auditarse para garantizar fiabilidad y transparencia.
En suma, de un estimado de 15 mil millones que pueden ahorrarse abaratando el costo de la estructura burocrática que tiene que ver con la democracia, se pueden redirigir al bienestar social, a la compra de medicamentos, al mejoramiento de las unidades hospitalarias, a la adquisición de insumos y por supuesto a la justicia social.










