Imponen Delfina y Horacio orden político con un presupuesto sin deuda
En política casi nada es casualidad, y menos cuando se trata del presupuesto público. La entrega del Paquete Fiscal 2026 por parte del secretario de Gobierno, Horacio Duarte, no solo marca un acto administrativo: manda un mensaje directo, nítido y calculado hacia la clase política mexiquense.
En un país donde la deuda se ha convertido en la salida fácil para cubrir ineficiencias y tapar huecos financieros, el gobierno mexiquense que encabeza la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, decidió una vez más, presentar un presupuesto sin endeudamiento y sin recortes. Esto no es un simple dato técnico: es una postura política.
Horacio Duarte no solo acudió al Congreso a cumplir. Fue a marcar territorio. A dejar claro que el gobierno de la 4T en el Estado de México (EMX) no improvisa, no gasta sin rumbo y tampoco busca oxígeno financiero a costa del futuro de la entidad. La narrativa es precisa: orden, disciplina y prioridades claras.

Y esas prioridades también hablan por sí solas: seguridad, salud, educación y programas sociales. En un estado con más de 17 millones de habitantes se busca mantener intacto el gasto de las dependencias y rechazar el endeudamiento, enviando así señales tanto a la oposición como a la propia estructura gubernamental.
A la oposición le dice que no hay pretextos. No habrá “boquete heredado”, no habrá “crisis presupuestal”, no habrá margen para discursos fatalistas. A su propio equipo le recuerda que la administración tiene rumbo y que la austeridad no es un eslogan, sino un eje rector.
En un año cuando las piezas del ajedrez político comienzan a moverse en el estado, Duarte Olivares aparece como una figura clave en el tablero. Su manejo del discurso, su presencia territorial y su estilo frontal muestran que su papel no es solo técnico: es estratégico.











