«El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo»
-Nelson Mandela.

Roxana Bermúdez

La vida es así de dura, pero lo que quiere de nosotros es coraje.

Fuerte no es quien tiene músculos. La auténtica fortaleza reside en esa alma que afronta la adversidad sin huir, que logra dejar ir lo que duele, lo que ya no es para uno. La vida es dura, por eso exige de nosotros el coraje de las personas que logran conquistar el territorio del miedo.

Nadie nos prepara para la adversidad, de hecho, hasta llegamos a creer que no existe. Que los peligros, las amenazas y la adversidad solo acontecen en la televisión. En esas guerras que no son nuestras, en esos dolores ajenos con los que empatizar durante unos segundos y luego, olvidar.

Muchos de nosotros somos también leones dormidos. Todos estamos programados para afrontar dificultades porque así lo ha hecho siempre nuestra especie. Sin embargo, a veces, necesitamos despertar. Porque al fin y al cabo somos supervivientes natos en entornos eternamente amenazantes, que se han olvidado de todo lo que son capaces, así es que:

  • Si tienes que hacer algo y tienes miedo: hazlo con miedo. Este principio es el que se integra en la mente y el corazón de las personas más valientes.
  • La persona con coraje escucha su intuición y actúa de un modo muy concreto: con pasión, con empuje, con determinación.
  • El corazón valiente sabe que la vida acontece más allá de la línea del miedo. El coraje exige que conquistemos nuevas fronteras.
  • Hasta el día en que lo consigamos, no estaremos seguros de nuestro valor. Hasta entonces, no debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas. Son un modo de liberar tensiones para aunar fortalezas.
  • La ira, en ocasiones, actúa como preludio del valor. Cuando la mente solo ve injusticias, empuja nuestra voluntad a través de ese enfado para dirigirnos a la acción. A salir de nuestra zona de confort.

Para concluir, sabemos que a veces, la vida es dura, muy dura. Nadie elige su propio sufrimiento ni el tener que vivir determinadas cosas. Sin embargo, lo que sí está en nuestro corazón, es afrontar esas dificultades del único modo posible: con coraje.

Estupendo artículo de Valeria Sabatier.

Bendecido jueves.