México atrapado en los 80
Para mi Amigo Alex Saldaña Santana, “36 años pateando el bote”
Estamos a una semana del Mundial de Futbol 2026 a realizarse mayoritariamente en Estados Unidos, Canadá y con algunos partidos en México; nuestro territorio será por tercera vez sede mundialista. Los “más viejos de la comarca” se acordarán del Mundial de 1970, mi recuerdo llega al Mundial del 86, hace 40 años; sin embargo, parece que el tiempo no ha transcurrido.
En la época de las redes sociales en la que la imagen y el audio, pero sobre todo el impacto visual en su conjunto, son fundamentales para la sociedad, las selecciones del futbol que acudirán a este mundial decidieron hacer la presentación de sus 26 jugadores convocados, de acuerdo al calendario de la Federación Internacional del Futbol Asociación (FIFA), los dueños del negocio.
Muchas lo hicieron con bastante antelación, otros como fue el caso de México lo dieron a conocer hasta el último minuto, los resultados ahí están; se conocen hasta el momento por lo menos cuatro videos del tricolor, hay quizá uno o dos oficiales, pero por otro lado existen al menos dos más hechos por el ingenio popular, no digo que los oficiales no tengan ingenio.
En todos estos materiales, hay una constante: la referencia a íconos o elementos que se popularizaron en los años 80 en México.
En la década de 1980, México era un país de una sola televisora: Televisa, que de la mano del Priato consolidó su emporio en el entretenimiento, hay decenas de artículos y libros que dan cuenta de esto.
Los priistas sabedores de su pecado, fortalecieron una televisión estatal a través del Canal 13 que después se convirtió en Imevisión (que posteriormente se convirtió en TV Azteca, esa es otra historia), que con menos recursos se le puso enfrente al gigante de Latinoamérica creado por los Azcárraga y les disputó rating.
México, dominaba Latinoamérica con el entretenimiento, llevaba tres estandartes: El Chavo del Ocho (Chespirito), las telenovelas y, Raúl Velasco y sus estrellas. La materia de noticieros, la comandaba Jacobo Zabludovsky, un hombre muy culto pero que obedecía al poder, la simbiosis Televisa y PRI dominaba.
Recordamos el ignominioso momento en que, Jacobo en 1988 entrevistó "a los otros hijos del General Lázaro Cárdenas" para qué llamaran a votar por el PRI en contra del candidato del Frente Democrático Nacional, el opositor Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que ganó las elecciones en aquel año.
México era el paraíso de la creatividad musical, orquestas, compositores, estudios de grabación y disqueras. Si alguien quiere triunfar en América Latina, tenía que acudir a México. En materia de televisión, el mismo nombre de la empresa "televisión vía satélite", nos habla del desarrollo tecnológico que habían alcanzado; los estudios propios, generaban su contenido: telenovelas, la mayoría con un mismo guion "La Cenicienta, la mujer pobre que se casa con el hombre rico", esa fórmula funcionó hasta el cansancio, sigue funcionando.
Las telenovelas de Televisa le dieron la vuelta al mundo, literal: Europa, Asia, América Latina y claro el suculento mercado norteamericano de habla hispana, quizá por eso me parezca la más creativa la presentación de la Selección Nacional con el tema telenovelesco.
En México, la Industria del Espectáculo era una importante fuente de ingresos y empleos; además de que la vida nocturna siempre tenía orquestas en vivo, que después con el temblor se fue cayendo.
A pesar de las malas decisiones del gobierno y del terremoto de 1985, México logró realizar el mundial de futbol en 1986, un éxito organizativo y parteaguas en materia de televisión deportiva. Ahora que vemos los videos, de la presentación de la selección nacional, con telenovelas, con la voz de Chespirito, la música de Juan Gabriel, nos damos cuenta que el tiempo en México no ha transcurrido, creativamente para los impulsores del mundial, “seguimos en los 80, esto a pesar de que han llegado grandes directores cinematográficos, artistas que han triunfado en Europa en Hollywood, artistas plásticos y más, recurrieron a la fórmula de la década de los 80.
Y fue precisamente esa década fundamental para la historia en México, para lo que estamos viviendo en este 2026, citaré por lo menos cinco acontecimientos: el primero de ellos fue la crisis económica después del gobierno de José López Portillo hacia 1982.
Después puedo mencionar el Terremoto de 1985 y el desarrollo de la organización social, estudiantil y popular en México.
1988, la ruptura al interior del PRI de la mano de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y la Maestra Ifigenia Martínez y su alianza con la izquierda partidaria de Heberto Castillo y Arnoldo Martínez Verdugo, entre otros.
Entre 1986 y 1990, puedo contextualizar en tiempo y espacio el Movimiento Estudiantil del CEU (Consejo Estudiantil Universitario) de la UNAM, del qué surgió nuestra presidenta Claudia Sheinbaum y líderes como Martí Batres y Ulises Lara (formé parte del mismo en la Prepa Tres y la ENEP Aragón).
Y el otro lo marcaría, en el terreno deportivo, entre Televisa y el grupo de periodistas, reporteros, analistas y cronistas que encabezó José Ramón Fernández, el estilo nos guste o no de este último continúa, aunque al propio “Joserra” se le olvide que fue un trabajo conjunto.
Por eso, en muchos aspectos de la vida política, social y deportiva parece que estamos en la década de 1980.
De Ribete
Muy complicado el panorama con las presiones de los Estados Unidos y las internas para la presidenta Claudia Sheinbaum.
Su gabinete está comprometido al 100 por ciento con ella, ya se vio; sin embargo, otros van en sentido inverso a lo que marca la Ejecutivo.
Tristemente, hay quienes poco aportan a la 4T y mucho la dañan, no hay que buscarle, son los que provienen del PRI.
La última y nos vamos
Ya que hablamos de los 80 recordemos una canción de aquella época: “¿Dónde está nuestro error, sin solución? ¿Fuiste tú el culpable o lo fui yo?; ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme.
“Mil campanas suenan en mi corazón, ¡qué difícil es pedir perdón! Ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme”.
Nos leemos la otra semana, ya mundialista.
Abrazo, bendiciones.
-o-






