México, 15 de septiembre de 2020.- En el Estado de Sinaloa al menos 100 abortos han sido acompañados por mujeres feministas. La mayoría han sido en Culiacán y a través de WhatsApp. Korina, una de las activistas guía a las mujeres paso a paso antes, durante y hasta un mes después. Algunas veces, incluso, presta su casa para que ahí ocurran.

La primera vez que se usó el misoprostol para abortar en Latinoamérica fue en Brasil en 1989. El medicamento fue creado originalmente para tratar úlceras gástricas. A 31 años de ello, una red de mujeres en Sinaloa lo sigue distribuyendo para interrumpir embarazos, debido a que el estado ha negado este derecho a mujeres y niñas.

Abortar en Sinaloa sigue siendo un delito que se castiga hasta con tres años de prisión.

Las abortistas de Sinaloa son en su mayoría un grupo de amigas de municipios como Ahome, Culiacán y Mazatlán que han aprendido el Manual de práctica clínica para unaborto seguro, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para acompañar abortos con medicamento.

Por experiencias propias y contextos familiares o sociales se han rebelado a las autoridades legislativas y médicas la negativa de algunas farmacias de venderles el medicamento.
Su alternativa ha sido mandar a amigos varones a comprarlo o trasladarlo de otras ciudades del país por paquetería con tal de poder ayudar a otras mujeres.

Lo que hace el misoprostol es generar contracciones hasta expulsar el embrión y el saco gestacional. Es un procedimiento publicado por la OMS, disponible para consulta y avalado para realizarse en casa si se tiene un embarazo menor a nueve semanas.

Con información de El Universal