Negociando reflectores: Sheinbaum y Ebrard
La relevancia de la renegociación del T-MEC es indiscutible. Empero, no únicamente tendrá como fin el futuro económico de México, sino que a nivel político presenta la mejor plataforma en cuanto a reflectores para que, Marcelo Ebrard, obtenga la anuencia presidencial respecto a sus aspiraciones para 2030.
En este sentido, las virtudes técnicas y negociantes de Ebrard parecen haber sido hechas a su encomienda, misma que comenzó a inicios de 2025 con la llegada de Trump a la presidencia. Y que durante el mismo periodo ha desempeñado de forma discreta, alternando su labor como negociante en Estados Unidos, y como presidenciable en México.
Así, el gran esfuerzo de la renegociación/renovación del T-MEC no busca ser únicamente devengado a través del tiempo en medios que, conforme el segundo semestre de 2026 se acerque, Ebrard reciba en conferencias explicativas. Sino que contribuirán a la creación de una bola de expectativas con las que Sheinbaum tendrá que lidiar. Dado que, de reconocerlas, significarían el visto bueno a Ebrard como candidato de Morena; y de minimizarlas, podrían llevar a un conflicto interno que culmine en la salida de Ebrard del gabinete.
Si bien lo anterior es una previsión especulativa, el estilo de la presidenta parece decantarse por un entorno político alineado; la falta de encubrimiento presidencial a Adán Augusto López, se percibe más como una vindicación de las iniciativas modificadas en el Senado, que un hecho de proba anticorrupción.
Superando lo anterior, en el caso de que Ebrard logre contar con la venia de la presidenta, aún se enfrenta a figuras como Omar García Harfuch, quien cuenta con una imagen pública sobresaliente entre la población general, y además reúne características técnicas similares a las de Marcelo. Más aún, cuenta con amplia popularidad dentro de Morena, misma que pudo ser constatada durante la comparecencia de Harfuch en el Senado de la República hace una semana.
Bajo este escenario, las ambiciones de Ebrard se ven cuartadas en cuanto a que, por tiempos, el reconocimiento mediático que Sheinbaum le puede merecer por la renegociación del T-MEC no sobrepasará al 2028. Y con dos años previos a la elección, su ambición y cabildeo con actores políticos pueden representar un inconveniente para el margen de actuar de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Por otro lado, en cuanto a candidatos, actualmente figuras como la de Harfuch se ven mejor posicionadas, en cuanto a que es una figura cercana a la presidenta, de amplia popularidad entre la población general, y con amplio respaldo dentro de su propio partido. Lo inevitable es muy obvio, el método de selección de candidato dentro de Morena definirá al candidato rumbo al 2030, y bajo las fórmulas ya conocidas, Ebrard pierde contra Harfuch tanto si se trata de una encuesta abierta a la población, o una encuesta dentro de Morena.
Con tiempo de anticipación, las circunstancias nos muestran la crónica de una candidatura impedida por el propio éxito de sus fortalezas.
@LuisFAlcant
Director de Políticas Públicas en RCPH Servicios, y Maestro en Políticas Públicas por el ITAM.






