Octubre y noviembre, entre el béisbol y el Día de Muertos
A mis muertos:
Y cuando nos dimos cuenta ya estamos en octubre, a la vuelta de la esquina llegarán los Informes de Gobierno del primer año de los alcaldes electos para el periodo 2025-2027.
Los municipios tradicionales y originarios del Estado de México (EMX) prepararán las festividades de Día de Muertos.
Los panteones se verán repletos de gente y en algunos casos servirán para velar a sus seres queridos en los camposantos.
Otros más aprovecharán la llegada de muchos visitantes para generar una derrama económica, a través de festivales y actividades recreativas y culturales.
En las zonas urbanas, tendremos la fusión del Halloween con el Día de Muertos.
En colonias populares las llamadas “muerteadas” y los paseos de catrinas que nos dejó la visita del Agente 007 en 2015 con la filmación de su película llamada 'Spectre'.
Sin embargo, para muchos, octubre también marca el fin de las lluvias y el inicio del frío, que transformado en nevadas en los volcanes mexiquenses ,son un síntoma de una buena cosecha para el próximo año.
Si se cubre de nieve el Nevado de Toluca, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, es un vaticinio de una buena temporada de cosechas, de lo que en algún tiempo fue “el granero de México”: esta entidad.
Para un servidor, los meses de octubre y noviembre están llenos de muchos recuerdos.
Primero hablaré de octubre: siempre está vinculado al béisbol, a la llamada Serie Mundial, misma que observo desde 1979-1980.
Los primeros campeones que vi fueron los “Piratas” de Pittsburgh del 79 y los “Filis” de Filadelfia del 80.
Pero el romance con el béisbol se consolidó con la Serie Mundial de 1981, la que ganó el 'Toro de Etchohuaquila, Sonora', el mismísimo Fernando Valenzuela con los Dodgers de Los Ángeles que derrotaron a la aristocracia de los Yankees de Nueva York, en aquel inolvidable Clásico de Otoño.
El romance con el béisbol me ha durado muchísimos años. Con sus altas y sus bajas, he seguido el béisbol durante más de cinco décadas, conozco todos los equipos de las Grandes Ligas, incluso los equipos de las Ligas Negras de Béisbol. Por eso mi número en mi equipo “Los Relámpagos de San Miguel”, es el 42 de Jackie Robinson, el primer pelotero negro (1947).
Me sé de memoria la película “El Beisbolista Fenómeno” (1952) de Adalberto Martínez 'Resortes' y la alineación de ensueño de los 'jugadores que trajo Pasquel': Ramón Bragaña y 'El Moscón' Jiménez.
He visto llagar a muchos jugadores al Salón de la Fama de las Grandes Ligas y a otros que se les ha negado.
Entre mis favoritos está Pedro Martínez y el 'Big Papi' David Ortiz, ambos del Medias Rojas.
Los jugadores de tercera base son mis preferidos: Mike Schmidt del Philis, George Brett de los Reales de Kansas y últimamente Nolan Arenado del San Luis.
Entre los pitcher después de Fernando Valenzuela, está Sergio Romo de los Gigantes de San Francisco, entre los mejores mexicanos de todos los tiempos.
Mención aparte Pete Rose, Ricky Henderson y Nolan Ryan.
En esta Serie Mundial del 2025, para mí me llama mucho la atención Alejandro Kirk de los Azulejos de Toronto, cátcher de posición.
También el mes de octubre me gusta, porque cumplía años mi Mamá Rafaela (+) originaria de San Miguel Totocuitlapilco, Metepec, esto acontecía los días 24. La sigo recordando con alegría en esa fecha.
Por ella durante decenas de años, acudía al panteón de aquella comunidad "a los muertos". Ahí están muchos parientes, amigos, mis abuelos y mi tío abuelo Fidencio 'Lupe' Mejía.
Mi madre siempre me reclamaba por qué me pasaba horas y horas frente al televisor en octubre observando el béisbol. Hoy extraño el reclamo.
Y también las visitas a Metepec en estos días, ya que ella decidió quedarse en el Pueblo de San Juan de Aragón junto a mi Padre Otilio (+), en el camposanto de esa comunidad.
Por eso octubre y noviembre son unos meses muy bonitos: entre el béisbol y el Día de Muertos.
De Ribete
Nuevamente está que arde el Estado de México, por un operativo estatal.
No dudamos de la legitimidad, ni de las razones que fundaron el actuar gubernamental para irse contra los explotadores de pozos.
Lo que sí nos llama la atención es que no se estableció una mesa política, desafortunadamente se hace después de los bloqueos.
Lo cierto es que hay desabasto de agua en todo el Valle de México, después de esta decisión gubernamental. No hay pipas.
No dudamos que muchos pozos estén en manos de gente negativa o que otros estén siendo mal utilizados.
Debe prevalecer la política para evitar el desabasto.
Y que efectivamente se deben de castigar los abusos.
Los que vaticinaron que el agua sería el causante de las guerras en este milenio no se equivocaron. Nos leemos ya en noviembre. Primero Dios.










