Organizan feria del tamal en Ocoyoacac y excluyen a sus tamaleros
OCOYOACAC, Edomex., 27 de enero de 2026.- Habitantes de Ocoyoacac denunciaron que la llamada Feria del Tamal de Ollita, que se realizará este 31 de enero, se efectuará con tamaleros foráneos, provenientes de la Ciudad de México y hasta de Oaxaca.
Acusaron que es un evento organizado por el Ayuntamiento y es elitista, donde se manejan precios elevados y productos que, aseguran, no corresponden a la tradición local.

Acusan exclusión de tamaleros originarios
Los señalamientos apuntan directamente a la alcaldesa Nancy Valdez Ruiz, a quien acusan de promover un evento festivo sin considerar a las familias que históricamente se dedican a la elaboración del tamal de ollita en la región.
“Si van a ser tamaleras originales, que lo sean de verdad, no personas que solo ese día se adjudican el nombre”, expresó Any López, quien cuestionó la falta de control y autenticidad en los expositores.
Cuestionan calidad y precios
A cuatro días de su inauguración, también cuestionan la calidad del producto ofrecido. Verónica Cuevas, habitante de la cabecera municipal, señaló que en una feria dedicada al tamal de ollita no deberían venderse tamales oaxaqueños, canarios u otros estilos ajenos a la tradición local.

“Si van a cobrar 25 pesos o más, que por lo menos tengan sabor; hay tamales cuya masa ya no sabe a nada”, reclamó, al advertir que muchas familias acuden al evento con la expectativa de consumir un platillo auténtico, no una copia “chafa”.
Señalan oportunismo y simulación
Carlos Alberto Vargas Cortés, originario del municipio, denunció que durante estas ferias personas ajenas a la actividad aprovechan la fecha para improvisarse como tamaleros, mientras los productores locales quedan relegados.
“Que realmente sea una Feria del Tamal y con gente de Ocoyoacac, no con quienes solo ven la oportunidad del día”, expresó.
Tradición convertida en espectáculo
Aunque el ayuntamiento difundió horarios oficiales de venta —8, 12, 16 y 18 horas— y promovió el evento como una experiencia cultural, los pobladores consideran que la feria terminó convirtiéndose en un espectáculo comercial que desplaza a los verdaderos portadores de la tradición.
Para los denunciantes, el problema no es la feria, sino quién la controla, quién gana y quién queda fuera, en un municipio donde la identidad culinaria, aseguran, fue utilizada como pretexto sin respeto a la comunidad.










