Picotazo Político: 1848
La oposición política mexicana reacciona como si fuera un músculo, solo por reflejo, como un “quítate tú para ponerme yo”, pero lo hace a través de una montaña de descalificaciones sin otro alcance que el de esa pared de baño público conocida como redes sociales y que con ayuda de la IA buscan penetrar en las grietas de la opinión pública. Pero la verdad es que no les sale, no les alcanza, aunque ese no es el mayor problema, el de la mononeuralidad aplicada en sus lances, sino que su meta es demoler a un gobierno que no está haciendo otra cosa que salvaguardar al país.
¿Exagero?, no, porque la historia de México nos ha dejado lecciones de lo que sucede cuando la población se le divide, cuando nos enfrentamos sin otro propósito que alimentar el demoníaco ego de la razón, algo que un Salinas Pliego y sus jilguerillos del Ajusco trinan, pues su arte destructivo no es porque suden amor por México (de hecho, desprecian a sus televidentes al vaciarles contenidos basura con conductores basura), los de Ricardo Salinas secundan a su amo derivado del cobro de impuestos, punto. Pero lo mismo sucede con una casta de hombres y mujeres que desde muchos ámbitos “mamaron de las ubres” del presupuesto y que al estar hoy fuera de esos recursos pagan y bien a las nuevas hienas de la comentocracia nacional.
No nos equivoquemos, ninguno de los reclamantes busca el bienestar de las familias más pobres del país, buscan recuperar sus zonas de privilegios -repito: basta escuchar, ver o leer a las que antes viajaban en el avión presidencial y/o recibían sobres amarillos con cientos de miles de pesos… se detectan en nuestros tiempos como los más rabiosos atacantes de la Presidenta. Punto.
Pero es genética que se hace pasar por libertad de expresión y de un puritanismo hipócrita, siendo que es la misma que nos partió en dos en el siglo XIX, cuando los EUA de James Polk le robaron a nuestra patria el 111 por ciento de territorio… en 1847 nos invadieron, México pudo haber sacado a patadas a los embusteros, pero estábamos tan ocupados en rompernos la madre entre liberales y conservadores, centralistas y federalistas, que prácticamente les abrimos las puertas a las tropas de Winfield Scott con una fuerza de 14 mil soldados… los nuestros fueron calculados entre 30 mil y 40 mil hombres de armas… ¿por qué no ganamos?, por lo mismo que hoy nos sacude: la mezquindad de los políticos, en el 47/48 muchos odiaban tanto a Santa Ana que prefirieron la traición y dejaron que los gringos colocaran su bandera en Palacio Nacional del zócalo, hoy, los babeantes piden que Trump invada, destruya, que gobierne… ignorantes de que al señor naranja solo le importa una sola cosa: el potencial energético de México, a Polk le interesaba que su nación conectara con el otro océano, el Pacífico y las tierras de Texas y la Alta California fueran incluidas en las barras y estrellas de su bandera, hoy es el petróleo, las tierras ricas, el gas natural, que México no haga tratos con Petrobras para la extracción de crudo en aguas profundas, la Casa Blanca quiere lo mismo que los expresidentes yanquis han peleado de nosotros: que les pertenezcamos y si un gobierno se niega, pues para eso existe el garrote y un sin fin de amenazas…
En el 48 nos calificaron de “brutos , bárbaros” (no es mentira, en 1850, el senador por Illinois, Thomas Hart Benton, defensor del Destino Manifiesto, nos calificó como una raza inferior, incapaz del autogobierno y destinados a la extinción) …¿qué debemos creer de Donald Trump y su formación supremacista sobre lo que somos en México? ¿narcos?, ¿una plaga que invadió a su país por lo que nos deben expulsar? Se requiere ser muyyyyyy torpe (quise calificarlo de otra manera, pero se ofenderían los imbéciles) como para no concluir que esta novela ya la habíamos visto.
Por ello es que me he declarado defensor de la Presidenta de mi país, una mujer, Jefa de Estado que no se ha achicado ante las majaderías y mentiras de Trump, un senil gánster que se ubica en el centro de varias tormentas provocadas por una brutal enfermedad por el poder, dispuesto a llevar hasta los límites el “destino manifiesto” e imponer un nuevo orden en el continente (ya vimos que en Europa lo mandaron al diablo - ¡ BRAVO ESPAÑA ! Y que la locura de Irán lo están llevando a la derrota militar y muy pronto a la derrota electoral en noviembre. China y Rusia sonríen ¡Trump resultó ser su mejor socio!).
Claudia Sheinbaum es el personaje más valiente en esta trama, con sentido histórico de una más de las batallas del gigante del norte en contra de su sparring favorito del sur.
No, no hemos aprendido algo, ni las cicatrices de 1848 y la pulverización de una nación como producto de la ingeniería norteamericana nos han enseñado que somos un país y laboratorio de la Casa Blanca.
Y que cuando a una mandataria de la estatura de la nuestra le pone el pecho a las balas, es cuando entran en acción los pequeños- pero muy dañinos- clones de Trump, esa miseria de derecha que tal y como lo dijo Monsiváis que “la verdadera doctrina de la derecha es la hipocresía” y que “carecen de memoria histórica” además de ser arrogante, estúpida.
Y la verdad, Monsi tenía muchos defectos, pero jamás mentía.
Así que, me quedo con la defensa del país que realiza la Presidenta Sheinbaum, es hora de ponerse la camiseta, pues nos guste o no, tiene sentido y honor.










