Picotazo Político: cambios, cambios, cambios
Fueron varios los movimientos en el equipo de la gobernadora Delfina Gómez, todos de importancia, pero uno de ellos posee el empaque de primera división y en una área extremadamente sensible, el de la movilidad, esto es en la Secretaria de Movilidad (SEMOV), cuya ventanilla está destinada para atender todo lo relacionado con el transporte público, licencias y permisos, infraestructura vial, regulación de trámites vehiculares y sanciones, además de un rubro conocido como movilidad sostenible, entre otras cosas… lo sé, parecería boletín informativo, pero es necesario recetarle esta ficha explicativa sobre dicha área para entender que una cosa son las buenas intenciones plasmadas en un texto y otra la terrible realidad que se vive en todo el universo de la movilidad mexiquense.
Pero vaya respiro, porque para ello llega a tomar la batuta un personaje como Juan Hugo de la Rosa, un político muy querido en el municipio de Neza y de buena trayectoria en San Lázaro, pero algo que es poco conocido, es que fue uno de los operadores electorales de la entonces candidata a la presidencia de México, Claudia Sheinbaum y uno eficiente, de esos que no hacen ruidos y dan resultados.
Juan Hugo tendió la red de promoción por el sur del país y sus números fueron muy buenos, además, el propio diputado con licencia mantiene una estrecha coordinación con uno de los sabios de la izquierda mexicana y hombre de todas las confianzas de la mandataria, Armando Quintero Martínez.
Por ello es que no es menor el enroque y la invitación de la maestra Gómez va en un sentido de elevar el nivel del juego en su equipo, pues Juan Hugo le da estatura política y me atrevo a sostener, se ve próxima la guillotina en contra de un enjambre de servidores públicos enquistados en la SEMOV terriblemente corruptos, claro, haría falta la coordinación con la Contraloría del estado (lo digo con un poco de pena, porque poco se puede esperar de una área que dejó de servir a las y los ciudadanos y se convirtió en oficialías de partes para ladrones con pinta de servidores públicos) para que una auténtica nueva etapa en SEMOV sea posible, y me adelanto, con su recién nombrado titular se es espera que no le tiemble la mano por eso este cambio es bueno, muy bueno el que haya llegado.
Un político con raíces sociales colocadas en la sencillez y no en la patanería costumbrista de este paisaje político al que nos han habituado quienes arriban al poder (hayan o no recorrido las calles) y que se olvidan fácilmente de la razón por la que están en algún cargo público (vaya que la lista es larga, podría usted tomar a cualquier político de cualquier orden de gobierno, de cualquier entidad y constatar lo que le digo), decíamos pues, que hablamos de un personaje que está obligado a entender que las y los mexiquenses no la han pasado nada bien con las herramientas de transporte, el cual, es muyyyy público, representa uno de los males necesarios (por algún maldito camino o ruta nos tenemos que mover) y que termina siendo parte de un juego perverso entre mafias transportistas y funcionarios enriquecidos por hacerse ciegos ante la violación de todas las normas.
Juan Hugo de la Rosa puede hacer la diferencia y está en su mano y comprobada voluntad el extirpar el cáncer de los abusos y anomalías que se respiran en la Secretaría de Movilidad del Estado de México (EMX).
Es cierto, era inevitable que la maestra realizara algunos cambios en su equipo cuya aprobación seguramente pasó antes por Palacio Nacional, pero esta vez, con un fichaje de casa, Juan Hugo y su trayectoria política seria y estable, obligan a seguir por esa misma ruta.
No es un cargo que debemos minimizar y seguramente es de las responsabilidades más altas que ha tenido, pero comencemos por darle el voto de confianza que se hará de un buen equipo técnico para los temas propios de la Secretaría, pero con sensibilidad política, porque algo es cierto, la movilidad y sus desafíos llevan sexenios secuestrados por grupos de intereses políticos y económicos que continúan ahogando arterias viales y con ello la calidad de vida de las y los mexiquenses. Hay cambios que descongestionan las esperanzas entumecidas.










