Picotazo Político: el dinosaurio está muriendo
El PAN y el PRI son un desastre, pero solo ellos no lo ven; me gustaría tratarlos como dos cuerpos ajenos, pero se han esforzado tanto en parecerse, que la “marca” del PRIAN es de un oportuno maridaje conceptual.
¿Con qué “fierros" se acercan al proceso electoral estos dos mazacotes?
Revisemos la encuesta de Buendía & Márquez para EL UNIVERSAL del pasado 10 de septiembre, un trabajo perfilado para la competencia 2026-2027.
Si hoy fueran las elecciones (congresos, gubernaturas, presidencias municipales) Morena arrasaría con un casi 50 % de preferencias, el PRI con un 12 % y el PAN con un 15 %. Ni juntos derrotarían al partido en el poder, esto sin añadir los 7 puntos que suman a Morena el Verde y PT.
La auscultación arroja muchos números que hacen pensar en una catástrofe, muy alejada de la “sorpresa" que promete el líder azul Jorge Romero, y así como tampoco han servido los muchos viajes a los EUA de Alito o las carretadas de dinero que ha destinado a un par de medios digitales que lo “entrevistan" cada semana.
Ninguna alharaca de los dirigentes prianistas ha tenido un efecto en el único marcador real de la vida real: la aceptación de la gente en lo general y, por ende, las urnas. Se les preguntó a las y los encuestados sobre qué tan mal o muy mal concepto tienen de esos partidos. Agárrese:
53 % tiene una opinión mala o muy mala del PAN, el PRI anda por las mismas, 59 % los detestan… solo un 27 % ve a los azules con buenos ojos, 20 % a los priistas. En el caso de Morena, con todo y los cadáveres en el clóset y las cotidianas campañas de lodo de un puñado de medios, llega a la cifra de aceptación del 57 % con un 29 % de “taches”… los catastrofistas anti 4T deben aceptar —solo es un deseo— que la mayoría de mexicanos y mexicanas les son leales al partido de la Presidenta Sheinbaum.
¿Qué opinan sobre el trabajo de Morena para combatir al narco? Que lo hacen mejor con un 41 %, a los priistas les dan un 11 % y a los panistas un 10 %. ¡Reprobadísimos! Se derrumban las pancartas de narcogobierno.
Gráficas parecidas se asoman en el manejo de la economía, el 44 % afirma que Morena lo ejecuta mejor, el PRI 11 % y el PAN 10 %.
Bueno, hasta en el combate a la corrupción, la sociedad cree que los guindas son más efectivos con un nada mal 38 %, los blanquiazules con el 10 % y los priistas embargados con un 9 %.
Y el desglose continúa llevándonos a una lectura aplastante: Morena no está ni cerca de una zona de riesgo, por el contrario, ha mantenido niveles competitivos, sino es que hasta aplastantes, y francamente no se ve por dónde la oposición pueda filtrarse para, con cierto decoro, presentar el “pecho a las balas"; en una de esas, veríamos la cancelación de sus registros en varios estados.
¿Esta lluvia de porcentajes con sus pisos altos y sus sótanos debe ser una sorpresa para el público?
No debería, pues lo que sucede más allá de las cortinas narrativas en donde se ha buscado proyectar la realidad alterada de Alito y sus periodistas de pago por evento o las ridículas giras del presidente del PAN por Europa.
La oposición se dedicó al llenado de casilleros publicitarios de muy bajo impacto, hasta en eso los del PRIAN son malos, malísimos, tan malos que solo logran ver su propio reflejo distorsionado, narcisos pues.
Alito, Romero y sus acólitos cierran los ojos frente a la memoria de millones que guardan los resabios de aquellos años de crisis económicas, de guerras sin estrategia en contra de solo algunos cárteles. Dilapidaron sexenios y eso no se olvida tan fácilmente.
Estos números también reflejan lo que indiscutiblemente ha representado una de las obras de la ingeniería social y política del siglo: la atención efectiva de los más pobres, la ampliación de una cartera de beneficios económicos que con el PRIAN solo servían para pequeños grupos de millonarios. Ahora se puede decir que la riqueza tomó camino hacia los que antes nunca atendieron.
Si el elector firma su lealtad con este gobierno es porque perciben que son parte del núcleo de una filosofía, o sea, ya no son “apapachados” con saliva, sino con recursos tangibles. Morena instituyó la reciprocidad como el mejor mecanismo de poder. Y eso no es perverso ni tramposo, eso es política básica que se amplía con no solo dar dinero, sino con la estrella de las estrategias de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la de atender las causas que durante décadas han detonado todos los rostros de la pobreza o de la inseguridad. Millones de seres humanos ya saben lo que es salir de entornos de olvido y exclusión.
Este tipo de marcadores (encuestas) no gustan para aquellos que llevan mucho tiempo frente al espejo, levantando las cejas, hablándose con hipocresía de lo bien que se ven pero sin pizca de honestidad para reconocer que ellos son padres y tutores de sus fracasos, pero prefieren seguir balbuceando que todo es culpa de la “maldita izquierda”.










