Picotazo Político: la guerra de Claudia
Ella no ha disparado una sola bala, rompió la ruta de Calderón y su psicótico sello de lanzar a la guerra a su país en contra de los cárteles sin otra estrategia de “a ver qué pasa” (y ya vimos qué pasó durante estas décadas de muerte y descomposición).
El plan de la Presidenta Claudia Sheinbaum conlleva a una lucha de trincheras en la que se busca arrancar de las manos de los criminales —en todas sus modalidades de operación— a las y los jóvenes, ese universo de seres humanos que por razones de abandono económico y de oportunidades cavan su destino de la mano de quienes les ofrecen tumbas o la prisión tras el pago de una vida potencialmente buena que solo dura 5 años, en promedio, antes de encontrar, le digo, la muerte.
El mundo de los encabezados periodísticos ataca generalidades cuando de actos delictivos se trata, sin rubor y sin análisis para detenerse en lo que hay detrás de un joven de entre 15 y 30 años y las razones que motivan a cometer delitos. Pero estamos en la era de la inmediatez y no del debate en aguas profundas de este tipo de fenómenos.
Escuchamos del graderío de la derecha y sus cortoplacistas razonamientos vaciar clasismo cuando de enjuiciar a un chavo de zona marginal se trata, sin importar su historia y los sufrimientos. Son los clásicos que argumentan que son "pobres porque quieren", pero dígame, ¿algún día veremos a un millonario —de la camada de Salinas Pliego— entrarle con espíritu social a las labores de rescate de esos jóvenes? A lo mucho les sirven para venderles motos a plazos eternos y no computadoras o libros… ¡qué distinta sería la historia!
Lo necesario es acercar la lupa a ras de suelo, en donde se libra la batalla que el gobierno de la Doctora Sheinbaum lleva a cabo y que se fragua por la única vía en que se puede cambiar el presente de los cientos de miles de jóvenes que habitan los 10 municipios del Oriente del Estado de México.
Diez universidades en 10 municipios: Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Nezahualcóyotl, Texcoco, Tlalnepantla y Valle de Chalco, 10 localidades que están en vías de resolver una viejísima demanda de institutos superiores de buen nivel cercanos a las y los jóvenes. ¿Qué significa esto?
Se trata, primero, de acabar con el problema de las distancias, ya no más traslados eternos para quien sueña con una carrera universitaria, con el consabido riesgo y sangría económica para la familia. Los nuevos 10 planteles de las universidades Rosario Castellanos no son un refugio ideológico, sino una realista opción frente a la “otra demanda” operada por las ventanillas del crimen, estas que se ofrecen hasta por TikTok. Por ello es que una escuela provocará en un joven, una señorita, junto con el apoyo de becas y la apertura de oportunidades laborales en la región, que decidan con responsabilidad sobre su vida y no recurran a las puertas fáciles, que por cierto, son muchas.
Esa es la guerra educativa que el país necesita, una en que calle a calle, de barrio a barrio, de municipio a municipio se vayan rompiendo los círculos viciosos que producen la miseria económica y la intelectual. Las y los jóvenes en desventaja no están condenados a ser criminales, ese es un error, pero se les tiene que otorgar un piso más parejo, que incluya una buena prepa o universidad cercana a sus hogares y que sea gratuita (sumemos, insisto, las decenas de apoyo económico para ellos y sus familias) como una respuesta apegada a una realidad que exige soluciones humanistas, de integración y con un beneficio potencial hacia todas las capas de la sociedad. Se trata de ir extinguiendo la “bolsa de trabajo” y muerte que impone el crimen, organizado o no.
En el Estado de México, como sucede en muchas partes del país, decenas de adolescentes o jóvenes cometen delitos como robo de vehículos, secuestro, feminicidios, robo con violencia, delitos contra la salud, homicidios y lesiones. En las cárceles cohabitan bajo esquemas de perfeccionamiento del delito con otros personajes mucho más diestros y siniestros. O sea, se busca que mejor se inscriban en una Rosario Castellanos que en una celda de Chiconautla. Así de simple.
La universidad próxima a ser inaugurada será la de Chimalhuacán, le seguirá la de Ecatepec y así, los 8 municipios restantes irán desfilando ante los ojos de la Presidenta, la gobernadora Delfina Gómez, la SEGOB y el coordinador del INAFED para entregar resultados y juntos demostrar la única libertad que vale en su peso: la de la preparación.
Es una ecuación que diferencia la vida o la muerte para los jóvenes que piden mejores oportunidades. Eso es gobernar “sin bajas” humanas.






