Picotazo político: Tecámac
Pues muy mal doña Rosy Wong, eso de escuchar consejos de figuras no precisamente de mente clara y corazón reposado no le ha dejado nada bueno.
Tecámac ha servido para montar una serie de sketches con olor a drama televisivo, pues la voz de alguien que fue muy cercano a la senadora Mariela Gutiérrez y que una vez que dejó de pertenecer a ese círculo, fue con veneno en la boca a soltarle una serie de consejos a la amiga de Mariela, es decir a Rosy.
Si, justo eso mismo pensé, esto huele a chisme televisivo, pero mire, no lo voy a enredar, solo sígame: esta historia debería estar en mujer, casos de la vida real, pues fue confeccionada bajo los muy bajos parámetros del rencor y la traición.
La senadora Mariela Gutiérrez es a quien Rosy Wong le debe todo, no solo como política, sino como amiga, hermana (así la consideraba Mariela GE) , pero alguien con el corazón roto llegó a barnizarla de “consejos", este personaje caminó durante mucho tiempo a lado de la senadora, vivió de los frutos de la ex presidenta de Tecámac y una vez que la ruta se acabó, el muy hombre fue a patear lo que sabía le dolería a Mariela.
Con eso fue suficiente para que Tecámac se convirtiera en la olla podrida de traiciones y una vez que se derramó sangre, el tiburón de Toluca -Horacio Duarte- dijo; ¡este municipio es mío! … Rosy, haciendo caso al canto de las sirenas optó por la más antigua bajeza en la humanidad (no sea mal pensado, me refiero a la otra práctica) y traicionó a su mentora y con la guadaña en mano se les fue a la yugular a los operadores principales del municipio, todos morenistas, todos con experiencia, pero todos con el pecado de ser creación de la senadora Mariela Gutiérrez… está bien, uno diría que una presidenta municipal puede hacer con su equipo lo que más le convenga, pero ya encarrerada que despide a 300 servidores públicos, pues, ¿para qué andar con pichicaterías si se puede borrar de un plumazo a todo aquel o aquella que apeste a sospechoso?
La senadora Mariela Gutiérrez probó de manera directa las traiciones, la de quien durante mucho tiempo vivió bajo su sombra como un falso caballero y ya sin gasolina que ordeñar, cultivó las debilidades de Rosy Wong para cerrar la pinza y asestarle la vulgar puñalada a su mentora y protectora (Maquiavelo debió sonreír desde el infierno).
El tema, como usted sabe, gentil lector, lectora, llegó a niveles de revista del corazón y el choque entre los grupos en Tecámac no gustó nadita, ya no digo en Toluca, sino en Palacio Nacional , y fue desde ahí que se decidió intervenir, primero, preguntado a la gobernadora, la maestra Delfina Gómez, el por qué un municipio que es de la mayor importancia para el estado y el país (recordemos que esta región abraza al AIFA y lleva el trazo de mayores conexiones férreas, región estrategia para el comercio mundial y todos los etcéteras que se le ocurran para entender que Tecámac es un fenómeno metropolitano). Segundo, por supuesto que a la maestra no le gustó el show, ni que Rosy Wong se erigiera en la Robespierre con guillotina en mano, ni el escándalo que escaló hasta Palacio Nacional , pasando por el CEN de Morena…pero como el jaloneo involucró a dos viejos amigos (hoy muy distanciados por la también bonita tradición de las traiciones) el aquelarre se puso más intenso; por el lado de Rosy Wong apareció el brazo benefactor (muyyyyyy convenientemente) de Horacio Duarte y en la esquina de la senadora Mariela Gutiérrez el fundador del grupo Texcoco y ex amigo de Horacio y de la propia gobernadora.
Este familiar desencuentro pudo ser disfrutado -con la pena ajena en Morena y el disfrute de la pírrica oposición mexiquense- cuando se llevó a cabo el informe de labores de la edil tecamaquense, obviamente no fue invitada la senadora Gutierrez y decidió por su derecho legal (es senadora de la República, pequeño detalle) a acudir al evento y se ganó los titulares al evidenciar la estulta acción de doña Rosy y sus promotores.
Para no hacerle el cuento más largo, en la Secretaría de Gobernación federal decidieron ponerle un alto a este carrusel de mezquindades, enviaron a uno de los hombres más experimentados de la izquierda mexicana y muy cercano a la presidenta Sheinbaum, quien con sus buenos oficios y el respeto que tanto Horacio como Higinio le tienen, pudo meterles frío a los vestidores guindas y fumaron la pipa de la paz, si es que en política se puede hacer eso sin que se dejen de apuntar con sus carabinas.
¿Me sigue aún?, ¡qué bueno! ya casi termino. El punto en el que nos encontramos radica en que Rosy Wong se metió en un problema y metió a su partido a una zona de destrucción que ni el PRI ni el PAN habían podido llevar a cabo y no solo ha servido su debilidad por creer que el poder de su cargo se lo debe solo a ella y no a una estructura que la hizo llegar ahí, sino que en la más terrible miopía y considero que también sordera, abrió la puerta a el PRIAN, al permitir que llegaran personajes muyyyyyyyy hechos dentro de esas filas, por supuesto, dicha torpeza, no fue bien vista ni en lo estatal ni en lo federal, ¡ni cómo ayudarlos!
Hoy, Tecámac es una zona de guerra política, con empleados despedidos, no pocos, que decidieron protestar, con una presidenta municipal convertida en caricatura, con un palacio de Toluca retirando las manos del fuego, con fracturas aún más expuestas por el choque de trenes entre el antiguo núcleo político de Texcoco, con la pingüe oposición frotándose las manos para quedarse con los despojos y con una senadora como Mariela Rodríguez que obtiene una ventaja moral y que de la traición cometida en su contra se muestra mucho más fuerte y su dignidad intachable, pues no hay que olvidar que en México, como en muchas culturas, el que comete un robo, puede ser perdonado, pero él o la que traiciona a quien te impulsó y te abrió las puertas, eso no tiene perdón, esta frase era de las favoritas de Emiliano Zapata y no se equivoca y embona muy bien para la golpista de Tecámac.
Vaya enredo en el que se metió la alcaldesa, créame que hasta contarlo se convierte en una especie de laberinto narrativo, todo un reto para los guionistas de la Rosa de Guadalupe, pero ese es el nivel, usted disculpe.






