Picotazo político: Tecámac
Fueron varios años en los que tuve que trasladarme desde el municipio de Tecámac hacia el Centro Histórico de la CDMX, vivía en ese lugar, ya sabe, contagiado por la necesidad de vivienda de interés social y tuve tanta suerte que encontré un lugar digno, muy bonito, pero muy lejos de mi centro laboral. Fueron en suma más de seis años viviendo en una zona residencial llamada Villas del Real.
Me tocó una época en la que el municipio era gobernado por el PRI y se sufrían los embates propios de la criminalidad, impregnados por una mala policía, malos servicios y un evidente descuido del propio municipio, pero no dejaba de ser esa región en la que se encontraba la base militar aérea de Santa Lucía y muchos lugares buenos para comer o pasear, pero, insisto, poco práctico para quienes, como miles de almas, tenemos el lugar de trabajo a varios kilómetros de distancia.
Otro de los signos frecuentes eran los asaltos en la autopista, sobre todo en los camiones de pasajeros, los atracos eran todos los días y a todas horas, convirtiéndose en una suerte de cotidianidad, para cuando no eras asaltado te generaba una especie de sorpresa, aunado a ese parto de dolor que significa entrar a la CDMX o salir de ella.
Pero al final, un hogar en medio de un pintoresco municipio nos esperaba y uno se encariña de ese ambiente de provincia, con todo y sus pinceladas de campo.
Tecámac sufre una transformación tremenda con la llegada de Mariela Gutiérrez Escalante allá por el 2019 y el municipio pasa de ser una suerte de botín económico de una familia caciquil a uno con mayor energía social, para los que vivimos ese proceso fue constatar la llegada de un nuevo rostro, con más enjundia y buena mano izquierda, por lo que la propia Mariela Gutiérrez logra posicionarse como una de las mejores alcaldesas del país, encuestadoras como consulta Mitofsky la retrata en el orden nacional como la número uno. Tecamac crece, se moderniza y es impulsada en todos los sentidos cuando se determina construir el aeropuerto internacional Felipe Ángeles. Es cuando se habla del nuevo polo de desarrollo económico del país.
Ya con la llegada de la actual jefa municipal, Rosa Yolanda Wong Romero, se da continuidad a el ensamblaje de un Tecámac con aires de capital de estado, mientras que desde el Senado, la hoy legisladora Mariela Gutiérrez cierra la pinza a favor de su región sobre varios hechos evidentes. Tecamac creció y se ha convertido en un jugador muy serio en materia económica y de inversiones y presume un modelo de seguridad muy distinto a lo que ocurre en otros municipios no muy lejanos a este.
Tecámac cumple 200 años de haber sido fundada, poco después de la independencia, un 12 de septiembre de 1825. Cercana y lejana a el monstruo citadino de la CDMX, un municipio de poco más de 600 mil habitantes y que, como a mi, sirvió de hogar, así como a miles más que cobran en la capital pero duermen en Tecamac.
Todo indica que les vendrán cosas mejores, pues ya no solo se les facilitó la comunicación con una autopista mucho más decente que aquella de dos carriles y eternamente congestionada, sino que con el proyecto del Tren Suburbano hacia Pachuca, la vida para los tecamaquenses y sus visitantes mejorará mucho más.
Su presidenta Rosy Wong lleva muy buen ritmo, alejada de guiones polémicos y dedicada con eficacia a gobernar le ha sacado un buen kilometraje al espíritu progresista de su antecesora y hoy senadora Mariela Gutiérrez.
Porque si algo se han ganado son los reflectores por sus buenos números y resultados, Tecámac no es mencionada por operativos como enjambre o liberación, lo que indica que algo muy bueno se está llevando a cabo.
Así pues, un aplauso por esos dos siglos de ser, para los que aún nos consideramos vecinos en ese pueblo grandote y nostálgico, con palancas de modernidad y servicios dignos.
Y al hacer bien las cosas es incuestionable que el nombre de Mariela Gutiérrez Escalante vaya tomando forma para lo que es puerto bien ganado y que se disputará en cuatro años… lo que nos obliga a no perder de vista a la senadora Gutierrez y a la propia presidenta municipal de Tecámac Rosy Wong, pues la naturaleza de su crecimiento las coloca en un estrado de mayor exigencia calificadora.
Ojo con Tecámac y sus protagonistas pues la orquesta que interpreta sus obras se escucha muy bien afinada y eso es un regalo para los oídos y sus habitantes (opinión pública) esperan que no desafine nadie y se mantenga alejada de liberaciones y enjambres cómo sinónimo de desgobierno.










