Picotazo Político: ¿Y las cuentas?
No es por fregar, pero ¿sabe usted realmente qué sucedió con los gruesos expedientes sobre desvíos de recursos que se adjudicaron, tanto al gobierno de Eruviel Ávila y de Alfredo del Mazo? ¿sabe usted si alguno de estos dos peces gordos fueron citados a rendir cuentas por los hospitales inconclusos -reportados como obras completas- o los multimillonarios desvíos del programa “salario rosa"?, ¿ha leído o escuchado sobre la detención de personajes de peso -no los chivos firmantes de contratos- vinculados a alguno de los muchos casos de corrupción emanados en nuestro querido EDOMEX? Si, también a mí me cuesta trabajo creerles a quienes hoy afirman que han luchado y seguirán luchando en contra de los abusos y saqueos de los de antes.
Pero seamos firmes, la contraloría mexiquense no sirve, no es útil, se asemeja a una posición que en todo caso se utiliza para cumplir con algún tipo de pacto de impunidad con el pasado y ya encarrerados, para sacudirse a los que se han opuesto a dichas prácticas con fuerte olor a complicidad.
Hilda Salazar, la Secretaria de la Contraloría ha demostrado ser tremendamente incompetente, uno de los mayores errores de su amiga, la gobernadora Delfina Gómez, es haberle confiado una cartera que obligaba a tomar con mucho valor y desarrollo técnico y jurídico para poder realizar un trabajo digno a la altura de la crispación de las y los ciudadanos, pero ha sido ella, -nadie más- y su muy laxa actitud la que alimentó la idea de que en el gobierno de la maestra NO SE TOCARÍA a nadie del pasado y mucho menos de los actuales.
Leyendo la propuesta del diputado federal por Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar quien le pone sal a la herida urgiendo un cambio en el cuerpo de la fiscalización y auditorías de los recursos públicos, comenzando por el andamiaje federal y que estas, en todos sus niveles adquieran dientes de verdad, pero con auditores de verdad, con resultados de verdad -no solo observaciones de orden administrativo que cualquier funcionario con dos dedos de frente podrá atender- y no figuras unipersonales al frente de auditorías o contralorías (ese sería un gran paso, que todos estos órganos garantes de correcta aplicación de los recursos, fuesen la trinchera de la ciudadanía para que no deambulen ex gobernadores o ex funcionarios sin que nadie les pida cuentas).
Ramírez Cuéllar propone plazos precisos para que se termine la mexicanísima tradición de “tapar el pozo después de ahogado el niño", esto es, que cuando se inicien los gastos de recursos estos vayan acompañados ya de la fiscalización adecuada, una auditoría en tiempo real pues…ponerle ojo al gasto diario y no al final de una obra o compra, cuando ya se largaron con el dinero… o la trampa de “reservar la información hasta tal año”.
Mire, de lo proyectado por Ramírez Cuéllar se habrá de escribir mucho, pero sin duda esgrime el paso necesario al rumbo de un combate en contra de una de las prácticas más sangrantes para el país: la corrupción como parte del alma de todo tipo de gobiernos en México que le significan el grillete que nos ahoga, que nos ha manchado y seguirá infectando.
Una obra de este tamaño nos llevará mucho tiempo, muchas reticencias y será atacada por las mismas bocas que se niegan a despegarse de la ubre de los presupuestos, pero comenzar por identificar a quiénes solo le significan un lastre a las esperanzas de un Estado de México (EMX) con verdadero sentido de la rendición de cuentas y el fin de una era -la priista, que dicho sea de paso, son los únicos que no se han dado cuenta que de su casi inexistencia- que abusó hasta el exceso, es también un acto de honestidad y desafortunadamente en la contraloría se instauró un pobre mecanismo para la revisión del pasado, tal vez con la intención, efectivamente, de no molestar a los que aún siguen mandando en dicha entidad, porque de otra manera no se entiende que doña Hilda siga en el puesto, bueno si es visto bajo la óptica de la permisibilidad y el acompañamiento de las tropelías anteriores y actuales, entonces si, que le den el premio a la mejor servidora pública de esta entidad.










