TOLUCA, Edoméx, 20 de octubre del 2016.- El accionar de las fuerzas castrenses en México siempre ha sido fuente de estudio para el coronel de infantería retirado Gustavo González Valdez. No siempre las fuerzas castrenses han salido airosas de los conflictos suscitados en el reciente medio siglo en México, pero se deben a las instituciones, pero sobre todo al jefe del Poder Ejecutivo y los resultados para con el Estado han sido favorables, aunque no lo sea para la población.

De visita en la capital mexiquense, el coronel González Valdez ofreció una conferencia magistral titulada “Ética en la política” en el Instituto Nacional de Estudios Legislativos (Inesle), donde recalcó la importancia de proceder con ética en cualquier rubro del conocimiento para fomentar valores en la sociedad, esos que desafortunadamente se han perdido por una imperante necesidad de modernizarse a través de las tecnologías y no a través del conocimiento universal.

“He puesto en práctica algunos instrumentos éticos, porque estoy convencido de que esa es la mejor arma para que nosotros podamos actuar como debe. ¿Cuándo dejamos de conducirnos en forma ética? Cuando dejamos de respetar al de enfrente, al de lado, a quien nos cuida, nos protege, a todos”, explicó el ex coordinador de Seguridad y Logística de Porfirio Muñoz Ledo en su campaña a la presidencia de la República por el desaparecido Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) en 1999-2000.

El ex asesor del director de la Policía Judicial Federal y militar en servicio durante tres décadas y especialista en operaciones contra el narcotráfico, se cuestionó sobre las conductas inefables carentes de ética y puso sobre la mesa lo que considera el principal causante de la problemática mundial, el crimen organizado, que responde a intereses económicos de un grupo poderoso dentro de un determinado sistema gubernamental.

“¿A quién le conviene que se haya impedido que determinadas conductas éticas dejaran de aplicarse? Yo lo tengo muy claro, estoy convencido que ha sido la pérdida de los valores éticos y morales por una forma inducida de un poder económico que pretende, precisamente, que las cosas lleguen a ser como ellos desean que sea”, concluyó.