Respaldo a la dignidad ciudadana frente al autoritarismo
Es de todos conocido, que hoy en México, el Estado de derecho enfrenta uno de sus asedios más ruines y sistemáticos. Cuando las instituciones encargadas de procurar la paz se pervierten para convertirse en el brazo armado del autoritarismo, la sociedad entera queda en la orfandad jurídica. Observamos con profunda indignación cómo en el estado de Veracruz (y en diversos estados de la República) la justicia está sometida a los caprichos del poder en turno. Han cambiado los nombres y las siglas, pero la persecución se ha vuelto más abierta, descarada y desvergonzada.
Frente a este letargo institucional y ante el cinismo de quienes gobiernan, resulta imperativo alzar la voz con firmeza. Ante ello, es indispensable el respaldo absoluto, categórico e inquebrantable al valiente posicionamiento de Dante Delgado, un líder y estadista que ha denunciado con valentía la perversidad de un régimen que utiliza el aparato judicial para intimidar voces críticas, someter voluntades y proteger las atrocidades del regimen.
El acoso sistemático contra Movimiento Ciudadano no es producto de la casualidad; es, por el contrario, la respuesta despavorida de un oficialismo que se sabe rebasado por el avance de una verdadera alternativa política. El crecimiento exponencial de nuestro Movimiento, ha encendido las alarmas de un aparato gubernamental con vocación hegemónica y autoritaria. Morena tiene hoy todo el poder (la presidencia de la República, el gobierno del estado, los poderes Legislativo y Judicial) y, sin embargo, no tienen límite alguno para pisotear las garantías constitucionales de los mexicanos.
Frente a la consolidación de Movimiento Ciudadano, el régimen recurre al fraude, a la intimidación y al robo descarado, como lo hicieron al arrebatar a la mala los triunfos legítimos que se obtuvieron limpiamente en las urnas en Papantla y Poza Rica. Quieren ganar en los tribunales amañados lo que perdieron por la voluntad social. Frente al avance de la fuerza ciudadana, el régimen responde con amenazas, con acusaciones desde el micrófono y con la infame presión judicial sobre lideres opositores.
Para que una República sobreviva y florezca, la justicia debe ser permanente, estrictamente imparcial y aplicada a todos por igual, sin importar la posición ideológica.
El dolor de Veracruz y de todo México, es inmenso y tangible: miles de personas desaparecidas, mujeres violentadas, y candidatos asesinados bajo la indiferencia oficial. Cada recurso que el gobierno desvía caprichosamente para perseguir a un adversario, es un recurso que se le niega a la paz y a las familias que, en medio de la tragedia, merecen vivir sin miedo.
Para edificar la grandeza de México, necesitamos instituciones que asuman su responsabilidad de frente a los ciudadanos, sin máscaras ni excusas burocráticas. Por ello, resulta de una sensatez política brillante, audaz y sumamente necesaria la propuesta impulsada por Dante Delgado: promover una reforma de fondo para que las fiscalías vuelvan a depender directamente de los Ejecutivos estatales y del Ejecutivo federal. El objetivo es contundente, obligarlos a que asuman el altísimo costo político de sus arbitrarias intervenciones. Despojar al poder de su escudo de falsa autonomía (como en este caso particular) es el primer paso vital para obligarlo a rendir cuentas y detener de tajo el engaño en la procuración de justicia.
Queridos amigos, la vigencia de nuestro pacto constitucional y la supervivencia de nuestro sistema de libertades dependen, en gran medida, de lo que decidamos hacer frente a estos inadmisibles agravios. La indiferencia es el verdadero alimento del autoritarismo; la acción ciudadana es, sin duda alguna, el timón de acero que rescatará la grandeza de nuestra patria.
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