Transforman la fiesta del Mundial en una factura para los restaurantes
Durante años, cada Copa del Mundo transformó a restaurantes, bares y fondas en improvisadas tribunas donde desconocidos celebraban goles, discutían alineaciones y compartían la emoción de ver jugar a la Selección Mexicana. Para muchos negocios, esos días representaban una inyección económica capaz de aliviar temporadas complicadas.
Pero rumbo al Mundial de 2026, esa postal podría convertirse en un recuerdo.
Tan sólo en el Estado de México (EMX), empresarios restauranteros ya alzaron la voz y advierten que transmitir los partidos dejó de ser un atractivo para atraer clientes y se convirtió en un gasto que pocos podrán asumir.

"El Mundial ya no será para todos"
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC) en el Estado de México (EMX), Christian Muñoz Tapia, asegura que los establecimientos deberán contratar licencias de uso comercial para poder transmitir legalmente los encuentros mundialistas.
"Las licencias empiezan en 5 mil pesos, siguen en 13 mil y llegan hasta 23 mil pesos por televisión", explicó.
El monto depende del número de mesas y del tamaño del establecimiento. Así, un restaurante pequeño puede absorber el gasto mínimo; sin embargo, para aquellos con mayor capacidad y varias pantallas, la cifra se dispara.
"Si un restaurante grande tiene 10 televisiones, tendría que pagar 230 mil pesos por la licencia comercial", señaló.
Para muchos empresarios, esa cantidad representa más de lo que invierten en nómina o renta durante varios meses.
De oportunidad de negocio a nueva carga económica
El Mundial suele ser uno de los eventos con mayor impacto en el consumo dentro del sector restaurantero. Las reservaciones aumentan, las ventas repuntan y los aficionados prolongan su estancia durante los encuentros.
Por ello, la preocupación no radica únicamente en el pago de una licencia, sino en el efecto económico que podría generar.
Dueños de negocios consultados por la cámara consideran que, en lugar de incentivar la actividad comercial durante un evento del que México será sede, las nuevas disposiciones podrían beneficiar únicamente a grandes cadenas y establecimientos con suficiente capacidad financiera.

Por ejemplo, para adquirir la licencia solo se puede contratar el servicio con las empresas SKY y IZZI, ambas propiedades del Grupo Televisa.
Mientras tanto, pequeños restaurantes y bares familiares tendrían que decidir entre asumir un costo extraordinario o renunciar a transmitir los partidos.
"Antes no se cobraba"
Uno de los reclamos más recurrentes del sector tiene que ver con el cambio de reglas.
Empresarios recuerdan que en ediciones anteriores del Mundial los establecimientos podían contratar servicios convencionales sin enfrentar este tipo de cobros diferenciados.
"Esta ley fue presentada desde enero y pasó en las sombras; nadie hizo ruido al respecto y quienes nos representan estaban en otras cosas menos en lo importante", acusó Muñoz Tapia.
El temor a las multas millonarias
La presión no termina con el costo de las licencias.
Según CANIRAC, quienes transmitan partidos sin la autorización correspondiente podrían enfrentar inspecciones por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), además de sanciones económicas que, dependiendo de la infracción, podrían ser hasta de medio millón de pesos.
¿Una fiesta exclusiva?
México será anfitrión de la Copa Mundial de 2026 y, sin embargo, muchos de los negocios que históricamente han sido punto de encuentro para vivir la pasión futbolera podrían quedar al margen de la celebración.
Lo que para millones de aficionados representa una fiesta nacional, para cientos de restauranteros mexiquenses hoy es motivo de preocupación.
Porque mientras la cuenta regresiva para el Mundial avanza, la pregunta comienza a instalarse entre empresarios y consumidores: ¿Quién podrá darse el lujo de prender la televisión cuando ruede el balón?










