Una visión de esperanza para el Estado de México
El informe de gobierno de la maestra Delfina Gómez Álvarez marca un antes y un después en la historia del Estado de México. Por primera vez, una mujer al frente del Ejecutivo estatal presenta resultados que reflejan una nueva forma de gobernar: cercana, humana y centrada en las necesidades reales de la gente. No se trata solo de rendir cuentas, sino de confirmar que la política puede y debe ponerse al servicio de las personas. Como legisladora y como mujer, me resulta imprescindible reconocer los avances logrados en áreas que durante años fueron postergadas: el desarrollo social, la salud y la seguridad.
En materia de desarrollo social, la administración de la gobernadora ha mostrado un compromiso tangible con la justicia y la equidad. Se han fortalecido programas de apoyo alimentario, becas para estudiantes y acciones que garantizan que más familias accedan a oportunidades antes negadas. No son simples cifras, son historias de vida que cambian cuando una niña puede permanecer en la escuela porque cuenta con un apoyo económico, o cuando una madre de familia recibe la ayuda necesaria para sostener a sus hijos.
En el ámbito de la salud, se ha priorizado la atención a quienes más lo necesitan. La ampliación de servicios médicos, la rehabilitación de hospitales y la incorporación de brigadas comunitarias reflejan una política que entiende que la salud es un derecho y no un privilegio. En un estado con más de 17 millones de habitantes, estos avances representan un esfuerzo monumental, pero sobre todo un mensaje de dignidad y respeto hacia la población.
El tema de la seguridad siempre ha sido una de las mayores preocupaciones para las y los mexiquenses. El informe nos muestra pasos firmes hacia un nuevo modelo de proximidad policial, con énfasis en la prevención del delito y la participación comunitaria. Destaco, especialmente, el trabajo en materia de violencia de género y feminicidio, problemáticas que han colocado al Estado de México en el centro del debate nacional.
Como legisladora he acompañado de cerca las voces de mujeres que durante años exigieron justicia y protección. Hoy, bajo el liderazgo de la Mtra. Delfina Gómez, se percibe una voluntad política inédita, se han fortalecido los mecanismos de atención a víctimas, se han ampliado las redes de refugios y se han diseñado políticas integrales que buscan no solo sancionar, sino prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres. No basta con reconocer la magnitud del problema, había que actuar, y este gobierno lo está haciendo.
La lucha contra el feminicidio no puede reducirse a estadísticas, es una causa de humanidad. Cada vida arrebatada nos recuerda la deuda que el Estado tiene con sus mujeres. Por ello, resulta esperanzador que hoy la máxima autoridad del Estado de México sea una mujer sensible a esta realidad, comprometida no solo desde lo institucional, sino desde la empatía.
Es imposible pasar por alto la trascendencia histórica de que una mujer gobierne el Estado de México. La llegada de Delfina Gómez no representa únicamente un relevo político, sino la materialización de las aspiraciones de millones de mujeres que durante décadas han luchado por ser escuchadas y reconocidas. Su presencia en la gubernatura es un mensaje poderoso: las mujeres no solo pueden participar en la vida pública, sino también dirigirla con eficacia y sensibilidad.






