El comité de campaña de Irma Eréndira

Pablo Hiriart

Eso de que «hay una campaña» contra Irma Eréndira Sandoval es cuento. Campaña, la suya.

Aprovecha cualquier pretexto para hacerse propaganda y finge que es víctimas de algo. ¿De dónde sacan -ella y sus amigos del primer círculo presidencial- que publicar un hecho cierto -lo de las seis casas y un terreno regalado por el gobierno del DF-, es una «ofensa»?

Lo que en otros es un presunto delito, indicio de corrupción y motivo de escarnio, en ellos es una virtud gracias al trabajo en la academia. Y amaga con una demanda judicial contra el periodista, al que se suma un coro de impostados que se dice víctima de una «persecución de los que tenían privilegios». Son campeones de la treta y la mentira. Fingen golpes de «los conservadores», campañas de desprestigio, persecución de empresarios dibujados por sus porristas -dirigentes de Morena- en los periódicos. A los señalamientos a la secretaria de la Función Pública, la respuesta fue el destape de un comité de campaña para su candidatura presidencial.

Con eso de 90 por ciento lealtad y 10 por ciento de conocimientos, cualquiera se anima.

Más aún si el presidente tiene una aversión a flor de piel contra la ciencia y los expertos.

Así es que los radicales del gobierno ya tienen candidata, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros.

Ahí confluyen ultras y oportunistas que le exigen cuentas a los demás y ellos, protegidos por la mano de dios (con minúsculas), no le deben explicar nada a nadie.

Los intocables de AMLO llaman corruptos a todos los que no están con ellos y cuando un periodista, Carlos Loret, señala que Sandoval tiene media docena de casas y un terreno regalado por el gobierno capitalino, acusa al reportero de sicario mediático.

La semana pasada también estalló en redes sociales contra la publicación del Acuerdo firmado por ella en el Diario Oficial, en que se amplían las facultades a los Ciudadanos Alertadores Internos y Externos de la Corrupción.

Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba, se están implantando en México vía la secretaria de la Función Pública.

Ahora que la cuestionan a ella, y lo hace un periodista que no es anónimo ni cobra recompensa por delatar, la secretaria se absuelve a sí misma, se hace la víctima de una campaña de la oligarquía, insulta al reportero y atrae los reflectores a su precandidatura.

Y brincó su comité de campaña:

Ahí está Rocío Nahle, que asignó contratos directos y millonarios a su compadre en Dos Bocas. ¿Qué pasó? Obvio, nada. Hoy por ti, mañana por mí.

Más Olga Sánchez Cordero, Miguel Torruco, el director de la Unidad de Inteligencia Financiera -Santiago Nieto-, el vocero del presidente -Jesús Ramírez-, y Hugo López-Gatell, subsecretario encargado de combatir el coronavirus.

De ese grupo destaco a Hugo López-Gatell, un desalmado que cierra filas con el grupo radical que gana terreno en el corazón de AMLO, porque se juega algo más que su maltrecho prestigio profesional. López-Gatell es responsable de la muerte de miles de mexicanos por coronavirus, debido a su negligencia criminal.

Pudo ser un error al principio -inaceptable pero involuntario-, haber dado un diagnóstico erróneo del Covid y equiparar sus efectos a una influenza estacional.

Sin embargo después -contra toda evidencia- se sostuvo en lo inútil del cubrebocas, y envió equipo inadecuado a personal médico que se contagió y no pocos han muerto. Una trampa mortal a sus compañeros de profesión. No le importan los muertos, pues para él dan lo mismo seis mil que 30 mil. El juramento de Hipócrates le es tan insignificante como el juramento ante el Senado.

Sí le importa, y mucho, alinearse con el equipo de radicales que están con Irma Eréndira Sandoval, por lo que se pueda ofrecer.

De coronavirus no sabe, pero ya investigó, y descubrió, que «las campañas de desinformación contra la Doctora Irma Eréndira Sandoval y su familia provienen de los grupos de interés que se resisten a la eliminación de la corrupción». ¿En qué momento tuvo tiempo para averiguar eso?

Noventa por ciento de lealtad, diez por ciento de conocimientos. Es lo que hay en el gobierno y los dolorosos resultados están a la vista.

Con ese incentivo Irma Eréndira se apunta a la candidatura presidencial de Morena. Y de las sombras brincó su comité de campaña.