Venden toritos de pirotecnia para despedir el año en Toluca-Naucalpan
TOLUCA, Edomex., 31 de diciembre de 2025.- En el último día del año, cuando el frío cala y la cuenta regresiva comienza, una tradición ancestral vuelve a encenderse en el Estado de México (EMX). A la orilla de la carretera Toluca–Naucalpan, en el tramo conocido como La Herradura, la señora Maribel Castañeda mantiene viva una costumbre heredada por generaciones: la elaboración y venta de toritos de fin de año, para que ninguna familia se quede sin celebrar la llegada del Año Nuevo.
Siguiendo la tradición familiar, Maribel ofrece toritos de distintos tamaños, diseños y precios, adaptados al gusto y posibilidades de cada cliente. Para muchos, no se trata solo de pirotecnia, sino de un símbolo que marca el cierre del año viejo y la esperanza de un nuevo comienzo.
Fuego que renueva y une
La tradición de los toritos de fin de año está profundamente arraigada en comunidades del Valle de Toluca y otras regiones mexiquenses. Cada 31 de diciembre, estos artefactos artesanales combinan ritual, fiesta y memoria colectiva, convirtiéndose en protagonistas de la celebración nocturna.
El torito es una estructura hecha principalmente de carrizo o madera, cubierta con cohetes, luces y fuegos artificiales. Al encenderse, una persona lo carga y lo hace 'correr', mientras el estruendo, la música y los gritos de emoción envuelven a quienes participan.

Un símbolo de despedida y esperanza
Más allá del espectáculo, el torito tiene un significado profundo: representa la quema de lo negativo, la despedida de las dificultades del año que termina y el deseo de prosperidad, abundancia y protección para el nuevo ciclo. Su figura evoca fuerza y fertilidad, valores ligados a la identidad agrícola y comunitaria del Estado de México (EMX), así lo narran quienes por año han participado en esta tradición.
Tradición que se adapta a los tiempos
Aunque es una expresión cultural viva, las autoridades suelen recordar los riesgos que implica su uso, como quemaduras o incendios, por lo que existen regulaciones sobre horarios y zonas permitidas. Aun así, para muchas familias, el torito sigue siendo un ritual irremplazable.
Así, entre chispas, luces y estruendo, los toritos de fin de año vuelven a correr en el Estado de México (EMX), recordando que la tradición también es una forma de resistencia cultural y de esperanza compartida para iniciar un nuevo año.











