LOS REYES LA PAZ, Edomex., 10 de diciembre de 2013.- Con el cansancio a flor de piel, pero con los ánimos que da la fe, miles de peregrinos van ingresando a la Ciudad de México con el objetivo de llegar al Santuario de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac.

La autopista México-Puebla se ha convertido en uno de los principales puntos de ingreso de peregrinos, que solos o en grupo viajan desde la zona de Puebla, Tlaxcala, subiendo y bajando cerros, sorteando veredas, los peregrinos demuestran que «la fe mueve montañas».

«Vengo de la zona de Los Volcanes, cada año voy a ver a la Guadalupana porque me salvó a mi niño, por eso le estoy agradecido a la Virgen», platica Armando Fernández López, quien viene de San Pedro Nexapa.

Como éste son millones los testimonios de peregrinos, pero aquí surge otra manera de honrar a la Guadalupana y es apoyando con agua, alimentos, naranjas o regalando un lunch a los peregrinos.

Jorge Cano Mercado, comerciante de la zona Oriente, los días 10 y 11 de diciembre se organiza con su familia para llevar agua o alimento a los peregrinos, “la Virgen nos ha ayudado, por eso cargo mi camioneta con alimentos para dar un poco a sus hijos que van a visitarla; lo hacía mi padre y espero seguir haciéndolo”, dice convencido y apurado para entregar bolsas con una torta, una naranja y una botella de agua.

Doña Irene llenó bolsitas con agua de sabor, las metió al congelador y este día las entrega a los peregrinos, «yo soy viuda, pero me conmueve su fervor, vienen cansados y pues hay que ayudarlos», señala solidaria la mujer de 60 años.

Son historias, todas variadas, pero tiembla el corazón y se quiebra la garganta de ver las expresiones de fe.

Un cuadro de la Virgen de Guadalupe adornado con escarcha y cargado a la espalda es muestra de que en los lugares más humildes la fe mueve los pies de millones de peregrinos que, desde el 8 y hasta el 12 de diciembre, se dirigen al Tepeyac para ver a la Guadalupana.