TOLUCA, Edomex., 20 de noviembre de 2013.- La doctora María Estela Rincón Hernández, subdirectora de Información y Evaluación del Instituto Mexiquense contra las Adicciones, afirmó que la dependencia mantiene una campaña permanente de prevención contra las drogas, particularmente los inhalables, porque son las más accesibles y pueden hacerse llegar a menores de edad escondidas en dulces y chicles con el fin de “engancharlos”.
En este sentido, la facultativa mencionó que una forma de comercialización de drogas dirigidas a niños y adolescentes es mediante la venta de los dulces o chicles con relleno líquido, mismo que es sustituido por algún inhalable, el cual es casi indetectable y puede expenderse casi a la vista de todo el mundo.
La doctora Rincón Hernández comentó que, incluso, el mismo perfume que tienen los dulces originales resulta ser un mecanismo para perfumar el tóxico y, al mismo tiempo, ayuda a que pase desapercibido para los adultos, ya sean maestros o los padres del menor.
Esta forma de distribución de sustancias psicoactivas -dijo- resulta atractiva para los que la venden, pues se puede adquirir fácilmente y en prácticamente en cualquier establecimiento requiere una mínima inversión, pues con tan sólo un bote, por ejemplo, de solvente, se pueden rellenar entre 40 y 50 dulces, además de que se esconde en casi cualquier producto comestible.
La subdirectora de Información y Evaluación señaló que la campaña de difusión y concientización que lleva a cabo el Instituto Mexiquense contra las Adicciones debe ser reforzada con mensajes constantes de los profesores y mediante la interacción de los padres con sus hijos, pues los riesgos de verse “enganchados” por personas sin escrúpulos es muy grande, ya que generalmente utilizan menores que se relacionan fácilmente con los estudiantes.
Estableció los últimos dos grados de la educación primaria y principalmente la educación secundaria como los más riesgosos para que un menor se inicie en el consumo de sustancias psicoactivas, pues es cuando empiezan los cambios de mentalidad, las dudas e inseguridades respecto a su apariencia personal y su capacidad de adaptación al mundo de los adultos, por lo que son presa fácil para este problema.
Las acciones para concientizar a los menores sobre los riesgos de las adicciones incluyen la colocación de carteles, la impartición de pláticas y conferencias con promotores de la salud, así como concursos de carteles para que ellos seleccionen mensajes e imágenes que les alerten de los peligros y les eviten caer en el consumo, concluyó María Estela Rincón Hernández.