TOLUCA, Edomex., 25 de diciembre de 2013.- La lombriz de tierra es sumamente útil como bioindicador de la calidad del suelo, recurso frágil y no renovable, que se degrada fácilmente y cuya regeneración es lenta, difícil y costosa, aseguraron investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de México.

El suelo es un componente esencial de los sistemas de producción de leche a pequeña escala y los ecosistemas terrestres, sostuvieron los investigadores del Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales (ICAR) de la Autónoma mexiquense, Belén Archundia Velarde, Ernesto Sánchez Vera y Carlos Manuel Arriaga Jordán, así como Alma Velázquez Rodríguez, de la Facultad de Ciencias de la UAEM.

Los autores de la investigación titulada “La lombriz de tierra como bioindicador de sustentabilidad ambiental en estudios de suelo y prácticas de cultivo en sistemas de producción de leche en pequeña escala” afirmaron que para fortalecer los sistemas agropecuarios sustentables se requiere del conocimiento fundamental de los diversos componentes que lo integran y que pueden ser determinantes en la funcionalidad de los mismos.

Los especialistas de la Máxima Casa de Estudios mexiquense expresaron que gran parte de la productividad de los cultivos está determinada por la fertilidad del suelo, por lo que es necesario realizar una evaluación para determinar su estado y conocer la calidad en la cual se desarrollan los sistemas.

Ya que la producción ganadera ha crecido con rapidez, particularmente en el mundo en desarrollo, ejerciendo una presión sobre los recursos naturales, que cuando hay pastoreo excesivo pueden producir compactación y erosión de los suelos -advirtieron-, existe la necesidad del desarrollo de indicadores biológicos que permitan la evaluación del impacto que las prácticas agropecuarias ejercen sobre el ambiente.

En este contexto, los universitarios explicaron que el abono orgánico permite sostener temperaturas moderadas del suelo y conservar la humedad, además de proporcionar residuos vegetales, que conforman un ambiente ideal para la reproducción de la lombriz de tierra.

Los investigadores de la Máxima Casa de Estudios mexiquense puntualizaron que en las praderas de corte donde se sigue este manejo, se presenta una mayor densidad de lombriz de tierra, con muy baja presencia en el cultivo de maíz y sorprendentemente, también un número de individuos de lombriz de tierra muy bajo en los terrenos testigos.

Agregaron que en el marco de la agricultura sostenible, hay un gran interés por los bioindicadores o indicadores biológicos del suelo, así como su relación con la sustentabilidad ambiental; precisaron que un bioindicador consiste en una especie vegetal, hongo o animal, o formado por un grupo de especies o agrupación vegetal, cuya presencia y estado brinda información sobre ciertas características ecológicas, es decir, físico-químicas, climáticas, biológicas o funcionales y se utilizan como indicadores de la calidad del hábitat, como detectores de presencia, concentración o efecto de la contaminación o detectores de cambios o alteraciones en el medio.

Por tal motivo, afirmaron, los bioindicadores se han vuelto cada vez más importantes para desarrollar investigaciones de calidad de suelo y la lombriz de tierra cumple con estas características, siendo un indicador biológico de calidad de suelo altamente utilizado.