TEOTIHUACÁN, Edomex., 12 de diciembre de 2013.- La Zona Arqueológica de Teotihuacán fue inscrita en la Lista de Patrimonio Mundial, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) el 11 de diciembre de 1987; es considerada la metrópoli más importante del México antiguo, y como uno de los centros culturales más importantes de Mesoamérica.

Su valor radica en la disposición geométrica de su traza urbana, articulada por ejes ortogonales que se relacionan con las elevaciones geográficas que la rodean. Su modelo urbano, del que destacan las pirámides del Sol y de la Luna, fue retomado por muchas otras ciudades prehispánicas.

La arqueóloga Verónica Ortega Cabrera señaló que “Una de las actividades más importantes que realizan los especialistas en Teotihuacán es la conservación de los bienes muebles e inmuebles que conforman su patrimonio arqueológico”, que alberga más de cien estructuras arquitectónicas expuestas al público, de magnitudes diversas, y que requieren de mantenimiento constante”, puntualizó.

Al respecto anotó, entre 2010 y 2012, el equipo de conservación registró cerca de siete mil fragmentos de pintura mural, en cuatro conjuntos arquitectónicos y dos estructuras arqueológicas, habiéndose restaurado tres pinturas murales, además de realizar una serie de acciones de conservación emergente en los conjuntos La Ciudadela, Edificios Superpuestos y Teopancazco.

Entre las investigaciones que se están realizando en la Teotihuacán se encuentra el «Proyecto Tlalocan, Camino bajo la tierra”,  que se encuentra dentro del túnel bajo el Templo de la Serpiente Emplumada o de Quetzalcóatl.

El director del proyecto, Sergio Gómez Chávez, mencionó que entré los hallazgos se encuentran «un principio planteamos que seguramente en este lugar se realizaban rituales mediante los cuales los gobernantes adquirían la investidura para ejercer el poder en la ciudad, en el plano terrenal. El hallazgo de estos elementos, entre ellos un par de petates de cestería muy fina (materiales que no se habían registrado anteriormente en Teotihuacán), reafirma que personajes de alto rango, sacerdotes o los propios gobernantes, bajaban al túnel con estos finepósitos tienen una antigüedad aproximada de 1,900 años, y son de suma importancia simbólica, ya que corresponden al lapso cuando el túnel se hallaba en pleno funcionamiento».