CIUDAD DE MÉXICO, Méx., 25 de noviembre del 2016.- La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre tanto en las leyes como en la práctica, así como por la persistencia de desigualdad por razones de género, aseguró Ana Buquet Corleto, directora del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG).

Una de las principales dificultades para prevenirla y erradicarla es que los mecanismos de carácter normativo y estructural no funcionan. Es un tema que le preocupa al gobierno; sin embargo, en la práctica los avances de la ley contra el maltrato de género no se ven reflejados.

Este hecho afecta e impide el desarrollo para acabar con ella en México. La atención a las víctimas sigue siendo deficiente porque intervienen los ministerios públicos. “El problema es que quienes imparten justicia no están conscientes de lo que significa la violencia contra las mujeres”.

Creen que no es relevante ese maltrato, incluso llegan a pensar que son responsables de sufrir esa situación y siguen victimizando o revictimizándolas. “La atención es mala prácticamente en cualquier espacio del país”, subrayó la universitaria.